El gobierno español decidió ampliar su frontera represiva y continuando con la misma estrategia envió un grupo de mercenarios a Venezuela. El objetivo: evitar que ningún país acogiera a exiliados vascos y evitar la solidaridad con ellos

Hace 36 años, fueron asesinados en Caracas los compañeros vascos, Jokin Etxeberria y Esperanza Arana. Al igual que centenares de ciudadanos vascos detenidos, torturados, encarcelados o asesinados, el gobierno español ordenó asesinar a Jokin y Espe por su condición de vascos, revolucionarios y solidarios.
Jokin y Espe formaban parte del Comité de Solidaridad con los exiliados vascos.

Eran los años del comienzo de la “guerra sucia” contra los militantes revolucionarios vascos. El gobierno español bajo diferentes siglas (Triple A, Batallón vasco español, GAL...) introdujo como política de estado el asesinato y la desaparición de militantes vascos. Decenas de revolucionarios vascos fueron asesinados en Euskal Herria (País Vasco) por grupos “parapoliciales” financiados y dirigidos desde el Ministerio del Interior español.  Lo que para los vascos era obvio, pronto se convirtió en una realidad mediática, debido a las pugnas internas entre los poderes fácticos españoles (policía, medios de comunicación, políticos...). Así directores de medios de comunicación a los que el gobierno había chantajeado con grabaciones de su vida privada o jueces que se sintieron traicionados porque no se les dio el cargo al que aspiraban comenzaron a airear lo que durante años habían ocultado: Los escuadrones de la muerte que asesinan a militantes vascos forman parte de la nómina del Ministerio del Interior español y responden a una política de estado de exterminio de la disidencia vasca. Así los nombres de generales de la Guardia Civil (Galindo), Gobernadores Civiles (Julen Elgorriaga), Jefes de Policía (Amedo), Ministros del Interior (José Barrionuevo-PSOE), Secretarios de Seguridad del Estado (Rafael Vera)… comenzaron a aparecer en la prensa vinculados con los asesinatos y desapariciones de ciudadanos vascos. Los propios medios de comunicación españoles (El País, El Mundo...) producto de esas pugnas políticas, no dudaron en señalar a Felipe González (que hoy quiere dar cátedra de Derechos Humanos en Venezuela) como el famoso “Señor X” de los GAL.

A principios de los años 80 los asesinatos de ciudadanos vascos, cruzaron la frontera impuesta por los estados español y francés que divide a Euskal Herria y comenzaron los asesinatos y desapariciones de refugiados vascos que se encontraban exiliados en la parte norte de Euskal Herria, bajo jurisdicción francesa.  El objetivo era doble: Eliminar físicamente a los militantes vascos exiliados y obligar al gobierno francés a expulsar a los militantes vascos exiliados para así “evitar” que la guerra sucia se extendiera a su territorio. Y así fue, más de 30 militantes vascos fueron asesinados y desaparecidos y al cabo de poco tiempo el gobierno español comenzó a entregar a la policía española a los exiliados vascos.

Ante esta oleada represiva y de persecución, decenas de exiliados vascos buscaron otros países para el exilio. Desde la guerra civil española, Venezuela fue un país de acogida de ciudadanos vascos que habían huido del franquismo y por ello nuestro país se convirtió en nuevamente en receptor de vascos que huían de la represión.

Era el año 1980 y el gobierno español decidió ampliar su frontera represiva y continuando con la misma estrategia envió un grupo de mercenarios a Venezuela. El objetivo el mismo: Evitar que ningún país acogiera a exiliados vascos y evitar la solidaridad con ellos. Por ello eligieron en Caracas, como victimas, no directamente a los exiliados vascos, sino a un matrimonio vasco solidario con los exiliados.
Y así cumpliendo ordenes del gobierno español, el 14 de noviembre de 1980 eran asesinados en su apartamento, situado en la urbanización Las Palmas de Caracas Jokin Etxeberria y Esperanza Arana.

Los pueblos que pierden su memoria histórica están condenados a desaparecer por eso hoy, 36 años después queremos rendir nuestro más emotivo y sincero homenaje a Jokin y Espe, en cuya entrega vemos el significado completo de la palabra solidaridad y la lucha, las resistencia y el sacrificio de un pueblo (Euskal Herria) que se niega a desaparecer.
Pero además queremos recordar quiénes eran y quiénes son los asesinos de Jokin y Espe. Los que les asesinaron y los que ordenaron asesinarlos.

Rodolfo Martín Villa

Fue el encargado durante el gobierno de la UCD (Adolfo Suarez y Calvo Sotelo) de dirigir la represión contra la izquierda revolucionaria española y vasca.
El 3 de marzo de 1976 siendo Ministro de Relaciones Sindicales ordenó a la policía abrir fuego contra una asamblea de trabajadores en Gasteiz (País Vasco) asesinando a 6 trabajadores por lo que actualmente tiene abierta una  querella conjunta presentada por las Juntas Generales y la Diputación de Araba que apunta directamente como responsables  a quien era ministro de Relaciones Sindicales Rodolfo Martín Villa y al capitán de la Policía Armada, Jesús Quintana Saracíbar, los dos vivos y localizables.

En 1980 era el Ministro de Gobernación, fecha en la que numerosos policías y guardias civiles se vieron implicados en la organización de varios atentados contra movimientos revolucionarios: Scala contra la  CNT, intento de asesinar a Antonio Cubillo (líder independentista de las Islas Canarias) etc. En esos años tuvo a sus órdenes al comisario Roberto Conesa tristemente famoso durante el franquismo por sus brutales prácticas de tortura con los detenidos. Por sus “méritos” fue nombrado Vicepresidente primero del Gobierno, hasta julio de 1982. Fue presidente de diversas empresas y corporaciones industriales, entre ellas ENDESA desde donde dirigió el intento de genocidio del Pueblo Mapuche. A su llegada Endesa era una empresa eléctrica 67 % propiedad del estado, a su salida la empresa era totalmente privada.

Antonio González Pacheco (Alias “Billy El niño”)

Durante la dictadura franquista ingresó en la policía y llegó a ser número dos del Comisario Roberto Conesa. Pronto se hizo conocido por las palizas y los malos tratos que daba a los detenidos durante los interrogatorios. En 1977 pasó a ser inspector del Cuerpo Superior de Policía. En esta época se destacó en la persecución de militantes del GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre) y en acciones encubiertas contra el independentismo vasco. En julio de ese año el ministro de la gobernación Rodolfo Martín Villa le concedió la Medalla de plata al Mérito policial.
En 1980 estuvo en Venezuela y nunca se aclaró el motivo de su visita, pero archivos policiales de la época lo sitúan como “el español” que hizo los contactos para facilitar la entrada de los mercenarios y el encargado de toda la logística para cometer el asesinato.  En 1982 y tras varios escándalos que lo relacionaban con grupos parapoliciales y de mercenarios y actuaciones abandonó la policía y pasó a trabajar como jefe de seguridad para varias empresas privadas, como la Renault en España.

El 18 de septiembre de 2013 la jueza argentina María Servini dictó orden internacional de búsqueda y captura contra él por un delito de torturas cometido contra trece personas entre 1971 y 1975, sobre la base de una querella realizada por antiguos opositores a la dictadura franquista. En abril de 2014 la Audiencia Nacional rechazó la extradición de González Pacheco, argumentando que dichos delitos de torturas están "ampliamente prescritos".

Jean Pierre Cherid (Alias "El Argelino")

Es el autor material del asesinato de Jokin y Espe, siguiendo ordenes directas del comisario Antonio Pacheco. Nació en Argelia en 1940, participó como mercenario y militante de extrema derecha en los atentados de Montejurra 76, donde murieron dos carlistas, y, dos años más tarde, en el asesinato del dirigente de ETA José Miguel Beñaran, “Argala”, señalado como  uno de los miembros de ETA que ejecutaron en 1973 al entonces presidente del Gobierno español, almirante Carrero Blanco.
De 1976 a 1984 trabajó para el Ministerio del Interior español, con Pedro Martínez (Pedro el Marino) en los servicios secretos, con el inspector Antonio González Pacheco (Billy el Niño) y con el sargento Manuel Pastrana, que estaba en la Secretaría de Estado dentro de un un grupo parapolicial del propio Ministerio del interior.

Tras la muerte de Cherid, su viuda intentó reclamar una ayuda de los supervisores de su marido, pero nunca consiguió nada: “Jean Pierre, antes de morir, me dijo que si algún día le pasaba algo, que no me preocupara, que sus jefes me ayudarían y que no me dejarían tirada. Después, todo fue al contrario. Vinieron a casa y se llevaron todos los papeles y las armas que relacionaban a Jean Pierre con el BVE y con los GAL, y me dijeron que no abriera la boca, que no hablara con ningún periodista y que tuviera mucho cuidado con lo que hacía. Se puede decir que me amenazaron. Yo estaba muerta de miedo porque tenía presiones por todas partes, de ETA y del Ministerio del Interior”

Con los años, Teresa Rilo y sus hijas han ido investigando y reconstruyendo cómo fue la muerte de su marido:  ” Hoy sabemos, por medio de confesiones e informaciones que nos han aportado sus antiguos compañeros y amigos, que a Jean Pierre lo eliminaron. Paco, un guardia civil muy cercano a mi marido, siempre me decía que era una lástima lo que le habían hecho a Jean Pierre, que no se merecía eso. Estoy convencida de que él sabía o escuchó el plan que tenían para taparle la boca”.

En el periodo comprendido entre 1978 y 1982 el BVE, donde actuaba Cherid, atentó contra un número importante de militantes de ETA.

En 1980 informes secretos de la policía venezolana lo sitúan en Caracas a donde llegó vía Bogotá. Tras el asesinato de Jokin y Espe abandona el país desde el aeropuerto de La Carlota con destino a Paraguay. Su entrada y salida del país se realiza con el conocimiento y la ayuda de la policía venezolana de esa época gracias a las conexiones establecidas por “Billy el niño” a través de un funcionario militar de la embajada española.
En 1983 el mismo grupo cambio de siglas y empezó a denominarse GAL (1983-1984), el mercenario se vio involucrado en los atentados contra los militantes de ETA exiliados Oñaederra, Perurena, Gurmindo, Eugenio Etxebeste, y Pérez Arenaza entre otros.
Jean Pierre Cherid murió el 19 de marzo de 1984 a las 13.30 horas en Biarritz (País Vasco norte) y su mujer se enteró por la televisión de que aquel hombre destrozado por la acción de una bomba era su marido:
“Aquel día nadie daba señales de quién era la persona que había muerto, pero me di cuenta de que era Jean Pierre cuando en un reportaje de televisión vi cómo enfocaban un pie con un zapato, que era lo poco que había quedado de aquella persona. Al ver el zapato supe, de manera automática, que aquel pie era de Jean Pierre, y también intuí que aquello no era normal”.

Teresa Rilo, esposa de Jean Pierre Cherid declaró 27 años después de la muerte de su esposo que sabía lo que se traía entre manos su marido y las diferencias que estaba manteniendo con sus jefes del ministerio del Interior español en los últimos tiempos: “Aquel coche estaba allí desde hacía meses, preparado para atentar contra un grupo de militantes de ETA que iba a los bares de aquella zona. Jean Pierre quería que la reivindicación del atentado se realizara a través del BVE y Madrid, sus jefes, le dijeron que tenían que ser los GAL. Eso llevó a un enfrentamiento entre ambas partes y Jean Pierre, incluso, llegó a amenazar a sus interlocutores en Interior”. Según su esposa el propio gobierno español de la época (Felipe González) ordenó matar a su marido porque “sabía demasiado”.