Casi todas ignotas, conocidas en su momento y olvidadas luego. Revolucionarias todas. Valientes, obviamente. Mil cosas se pueden rescatar de estas minas: yo soy un viejo leninista, de modo que rescato que ninguna de ellas tenía en la cabeza otra cosa que no sea la construcción organizativa.

Ninguna nació de un repollo, pero además, ninguna vivió en un repollo.

Lo que quiero decir es que ninguna combatió sola, ni dispersa, todas dentro de su organización, aún cuando en algunos casos lo hicieron con otras mujeres (ante lo que hoy llamaríamos impedimentos machistas, seguramente como el caso de Pancho Villa que no ascendió a una de coronela a Generala), pero todas fueron orgánicas, todas con sus estructuras.

Imposible hacer lo que hicieron desde la nada, desde el individualismo o desde la anarquía total.

Me recuerdan mucho a mis compañeras de militancia de hace cuarenta años, en el sentido de que ninguna tenía otro objeto en su vida que la construcción política y nada ni nadie se los impedía.

La vida, como el propio Pelado Lenin podría decir, está directamente ligada a la militancia y la militancia al Partido, a la organización, a la estructura.

Para los revolucionarios y las revolucionarias de cualquier lugar y tiempo en el nunca jamás se entendió serlo sin considerar la organicidad, la estructura, la herramienta de lucha y de organización, sin el Partido, sin la Orga.

Estas minas (de las que yo casi no había oído hablar) pareciera que no son la excepción. No pelearon por cupos, no hicieron nada fuera de sus orgas.

Minas interesantes y un ejemplo para hoy día donde corremos detrás de otras cosas.

Y hasta las vidas personales quedaban subordinadas a la organicidad, por eso me recuerdan a aquellas pendajas de los setenta que se iban de sus casas apenas adolescentes o muy jovenes y no había otro objetivo que la construcción orgánica. Tenían novios, maridos, hijos, y militaban.

Nunca escuché en mis años de Montonero que se maltratara a una mujer montonera, no solo porque la Orga no lo permitiría, sino porque tampoco lo permitiría la propia compañera (que encima estaba enfierrada seguramente).

Además no hacía falta.

Sí escuché en los últimos quince o veinte años de muchas mujeres maltratadas por sus maridos en las orgas de la izquierda argentina, paraguaya o vasca.

Si hay minas que pudieron hacer y militar así, es porque su cabeza estaba en el Partido y en la revolución y no en un marido celoso.

Me recuerda esa foto famosa de aquella guerrillera vietnamita, del vietcong, con el bebé en brazos y el fusil AK al hombro, la vida subordinada a la militancia.

Se necesita años y disciplina para llegar a hacer lo que hicieron (y al igual que muchas de mi generación, no tenían mails, ni wasaps, es más, al igual que en los setenta, ni siquiera había muchos teléfonos de línea). Tremendas minas.

Yo no había oído hablar de muchas de ellas, ni sabía que existieron, por eso me llamó la atención.

Veo que algunas minas fueron pobres y otras muy ricas, con lo cual es el mismo ciclo de revolucionarias o revolucionarios de cualquier lugar del mundo, sean pobres o ricas, cuando se agarra la causa de la revolución la clase social de la que se proviene queda en segundo plano.

El revolucionario o revolucionaria deja de ser pequeñoburgués, burgués, o desclasado. Es sólo una o un revolucionario.

Seguramente el enemigo las hizo olvidar rápido.

El mismo enemigo que ahora hace que las mujeres (y obviamente los hombres) peleen por otras cosas, en el caso de la Argentina, conducidas y llevadas por las propagandas de los grandes medios de comunicación hegemónicos.

Pero si no creyera yo que las cosas cambiarán y que la realidad es susceptible de ser transformada, no haría política.

Cuando estuve la última vez en Venezuela, el Comandante Chávez se acercó a la mesa donde estábamos los argentinos (todos kirchneristas a ultranza, salvo yo) y cuando leyó la prensa de mi Organización se puso algo mal y dijo que “le pedía a la izquierda argentina que no le ponga piedras en el camino a Néstor”. Lo decía mirándome fijamente y yo también.

Hasta ahí me lo podía bancar, pero luego agregó “y sobre todo a esa mujer Cristina QUE ES LA MUJER MÁS VALIENTE DE LA ARGENTINA”.

¿Cristina la mujer mas valiente de Argentina? Eso dijo el Comandante Chávez.

De Chávez se puede decir cualquier cosa, menos que no conociera de Historia, pero el tipo se cagó en Juana Azurduy, en Evita, en la Gaby Arrostino, en miles y miles.

La mas valiente: Cristina.

“Con todo respeto comandante, le aseguro que en la Argentina hubo muchas mujeres valientes” le dije.

El tipo se fue, y no volvió a la mesa de los argentinos que me putearon en todos los idiomas.

Y yo jamás pude volver a Venezuela.

Hoy muchos y muchas deben seguir pensado que la Señora vale más que estas minas que aparecen acá abajo o mas que las compañeras que resistieron en los setenta.

Me dirán que no, que por favor Negro, de ninguna manera.

Pero la votarán como al mal menor, igual que al Manco.

Y estas minas grosas, igual que las nuestras que militan día a día, igual que las de los sesenta y setenta, quedarán relegadas como el enemigo pretende.

Y encima, lo peor, es que se relega lo más importante que estas minas dieron, que es su voluntad de organizarse en estructuras para luchar.

En fin, igual sigo creyendo que las cosas cambiarán. Tanto en la Argentina como en el mundo se irán imponiendo minas como estas, e irán transformando todo, desde nuestras organizaciones hasta el propio mundo.

10 mujeres revolucionarias que marcaron un camino y que la historia oficial trata de ignorar

La historia a menudo tiende a pasar por alto las contribuciones de las Mujeres Revolucionarias que han sacrificado su tiempo y sus esfuerzos para trabajar en pro de un mundo mejor. Y hay un montón de mujeres que han participado en las revoluciones en la historia y que han jugado un papel crucial. Pueden ser mujeres de diferentes puntos del espectro político, algunas de ellas armadas con armas y algunas armadas con nada más que una pluma, pero todas han luchado duro por algo en lo que creían.

Nadezhda Krupskaya

Mucha gente conoce a Nadezhda Krupskaya simplemente como la esposa de Vladimir Lenin, pero Nadezhda era una bolchevique revolucionaria y una política combativa. Estuvo muy involucrada en una variedad de actividades políticas, incluyendo ser Viceministra de Educación de la Unión Soviética a partir de 1929 hasta su muerte en 1939, y una serie de actividades educativas. Antes de la revolución, fue secretaria del grupo Iskra. Después de la revolución, dedicó su vida a mejorar las oportunidades de educación para lxs trabajadorxs y campesinxs, por ejemplo, esforzándose por hacer que las bibliotecas estuvieran al alcance de todxs.

Constanza Markievicz

Constanza Markievicz (née Gore-Booth) era una condesa anglo-irlandesa, revolucionaria, sufragista y socialista. Participó en los esfuerzos independentistas irlandeses, entre ellos el Alzamiento de Pascua de 1916, en la que ella tenía un papel de liderazgo. Fue condenada a muerte, pero fue indultada.
Constanza fue una de las primeras mujeres en el mundo que tuvo un cargo político (Ministra de Trabajo de la República de Irlanda, 1919 a 1922), y también fue la primera mujer elegida a la Cámara de los Comunes británica (diciembre de 1918) -una posición que ella rechazó debido a la política abstencionista del Sinn Féin.

Petra Herrera

Durante la Revolución Mexicana, las mujeres soldados conocidos como soldaderas entraron en combate junto a los hombres a pesar de que a menudo se enfrentan el abuso. Una de las más conocidas de las soldaderas fue Petra Herrera, que disfrazada de hombre fue conocida como “Pedro Herrera”. Su liderazgo fue ejemplar, participó en la segunda batalla de Torreón en 30 de mayo 1914, junto con 400 mujeres. Desafortunadamente, Pancho Villa no estaba dispuesto a dar crédito a una mujer y no la promovió a General. En respuesta, Petra dejó las fuerzas de Villa y formó su propia brigada de mujeres.

Nwanyeruwa

Nwanyeruwa, una mujer Igbo en Nigeria, desató una guerra corta, que se piensa fue el primer gran reto a la autoridad británica en África occidental durante el período colonial. El 18 de noviembre de 1929, tras una discusión entre Nwanyeruwa y un hombre del censo llamado Mark Emereuwa, por una cuestión de impuestos se desató la Guerra de la Mujer. Alrededor de 25.000 mujeres de toda la región participaron en la protesta hasta que obligan a los británicos a abandonar sus planes fiscales, así como la renuncia forzada de muchos Jefes Warrant.

Lakshmi Sehgal

Lakshmi Sahgal, coloquialmente conocida como “Capitán Lakshmi”, fue una revolucionaria del movimiento de independencia de la India, oficial del Ejército Nacional Indio, y más tarde, Ministra de Asuntos de la Mujer en el gobierno Azad Hind. En los años 40, formó parte de un regimiento formado solo por mujeres que pretendían derrocar al Raj británico en la India colonial. El regimiento fue uno de los pocos regimientos de combate formado por mujeres de la Segunda Guerra Mundial. Fue nombrado Rani Lakshmibai por otra famosa revolucionaria femenina en la historia de la India, una de las figuras principales de la rebelión india de 1857.

Sophie Scholl

Revolucionaria alemana, Sophie Scholl fue miembro fundadora del grupo de resistencia anti-nazi no violento La Rosa Blanca, que abogó por la resistencia activa al régimen de Hitler a través de panfletos anónimos y campañas de graffiti. En febrero de 1943, ella y otros miembros fueron arrestados por repartir folletos en la Universidad de Munich y condenada a muerte en la guillotina.

Blanca Canales

Blanca Canales, nacionalista puertorriqueña que ayudó a organizar las Hijas de la Libertad, la rama femenina del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Fue una de las pocas mujeres en la historia que han llevado una rebelión contra los Estados Unidos, conocido como el Levantamiento de Jayuya. El 30 de octubre de 1950, Blanca y otros tomaron las armas que había almacenados en su casa y se dirigió a la ciudad de Jayuya, haciéndose cargo de la comisaría de policía, quemando la oficina de correos, el corte de los cables de teléfono y enarboló la bandera de Puerto Rico en desafío a la Ley Mordaza impuesta por EEUU. Los nacionalistas fueron detenidos y condenados a cadena perpetua.

Celia Sánchez

La mayoría de la gente sabe quienes son Fidel Castro y el Che Guevara, pero menos personas han oído hablar de Celia Sánchez, una mujer fundamental en el seno de la Revolución Cubana. Incluso se ha rumoreado que era ella quien tomaba las decisiones. Después del golpe de Estado, el 10 de marzo 1952, Celia se unió a la lucha contra el gobierno de Batista. Fue una de las fundadoras del Movimiento 26 de Julio, la líder de los escuadrones de combate a lo largo de la revolución, los recursos de grupos controlados, e incluso hizo los arreglos para el desembarco del Granma, que transportaba 82 luchadores de México a Cuba con el fin de derrocar a Batista. Después de la revolución, Celia se mantuvo con Castro hasta su muerte.

Kathleen Cleaver Neal

Kathleen Cleaver Neal fue miembro del Partido Panteras Negras y la primera mujer miembro de órgano de decisión. Sirvió como portavoz y secretaria de prensa y organizó la campaña nacional para liberar al ministro del Partido de la defensa, Huey Newton, que había sido encarcelado. Ella y otras mujeres, como Angela Davis fueron fundamentales en la lucha de las Panteras Negras.

Asmaa Mahfouz

Asmaa Mahfouz es una revolucionaria que desató en 2011 el levantamiento en Egipto a través de un blog, animando a otros a unirse a ella en señal de protesta en la plaza Tahrir. Es considerada una de lxs líderes de la revolución egipcia y es una prominente miembro de la Coalición de la Juventud de la Revolución de Egipto.