Ha saltado como un resorte. Como una avalancha venida de la nada que ha llegado a ocupar todas las portadas y espacios de los medios de comunicación españoles. Amnistía internacional no considera presos políticos ni de conciencia a los presos políticos y de conciencia encarcelados recientemente por el estado español en Catalunya.

Pareciera como si Amnistía internacional justo en el momento en el que el estado español más lo necesitaba, en medio de unas detenciones y encarcelamientos enmarcados en una ofensiva represiva que pretende negar el justo derecho del pueblo catalán a ser independiente, echara la carnaza para dar cuerpo a otra campaña que no pasa de la propaganda de guerra de un estado violento y represor como el español que lo único que sabe practicar es la injusticia para con las naciones no españolas bajo sus fronteras impuestas y la clase trabajadora junto al privilegio para su estado-nación sacado de la manga y su clase burguesa instalada en el poder desde franco hasta hoy.

Los argumentos de Amnistía internacional para negar la evidencia son de lo más peregrinos que se puedan encontrar. Dicen que no usan el término “preso político” porque no existe una definición única en el contexto internacional que pueda ser adjudicada. Amnistía internacional miente descarada e intencionadamente y se contradice a ella misma ya que esta ONG fijó hace años una definición concreta para preso político: «Todo preso cuya causa contenga un elemento político significativo, ya sea la motivación de sus actos, los actos en sí mismos o la motivación de las autoridades».

Cualquiera puede hacer una prueba ahora mismo entrando al google y buscando “ amnesty international political prisioner ” y verá que el término preso político es usado con asiduidad por esta organización. Claro que existe un detalle bien visible. Casi todas las entradas que aparecen donde Amnistía internacional usa el término preso político son en referencia a Irán, Corea del Norte, Cuba, Siria o Venezuela. No existiendo ninguna referencia para los presos políticos de ningún estado de Europa o del bloque occidental. Es decir, Amnistía internacional usa los términos preso político y preso de conciencia solo en los supuestos casos que ella decide de forma nada arbitraria sino dependiente de unos intereses concretos.

Lo delirante del caso es que Amnistía internacional no solo se conforma con mentir abiertamente sino que trata de idiota a su audiencia cuando no solo niega el carácter político de las encarcelaciones, sino también niega que los encarcelados sean presos de conciencia. El argumento que usa para tal afirmación es que los encarcelados “están acusados de actuaciones que pueden constituir delitos”. Como bien sabe Amnistía internacional y todo hijo de vecino nunca ha existido en la historia ningún preso político ni de conciencia que no haya sido acusado de algún delito. Por eso hace años cuando Amnistía internacional fijó su definición de preso político también añadió que «los gobiernos suelen afirmar que en su país no hay presos políticos, sino delincuentes. »

Hace dos meses en previsión de lo que estaba por llegar a Catalunya escribí que “Ya pueden esperar sentados algunos a Amnistía internacional o a la UE mientras se desarrolla la operación policíaco – militar – judicial – mediática en ciernes.” Lo cierto es que no curiosamente tanto la UE como Amnistía internacional han cumplido exactamente la misma función: Guardar las falsas apariencias en lo superficial por doloroso que sea (las consecuencias de la violencia de estado) y apoyo absoluto a lo fundamental (la raíz causante): no permitir ni dar apoyo a que se abran escenarios democráticos vía autodeterminación y salvaguardar los intereses del capitalismo europeo y el de todos sus estados integrantes aunque se puedan dar el lujo en ocasiones de mostrar cierta hipocresía de cara a la galería en relación a los derechos humanos que sirva de enganche y al mismo tiempo de desviación de fuerzas.

Lo cierto es que Amnistía internacional prestándose a dar cuerpo a las campañas de propaganda de guerra y dando cobertura al régimen español y su legalidad injusta le hace cómplice de la represión en Catalunya de la misma manera que Amnistía Internacional ha sido y es cómplice durante décadas de la represión española en Euskal Herria. Para ello siempre ha minimizado tal represión cuando no ha ocultado conscientemente aspectos fundamentales de ella. Y siempre y en todo lugar dando por legítimo al régimen español en su guerra contra las aspiraciones de libertad vascas.

Difícilmente podría ser de otra forma. Amnistía internacional nunca morderá la mano que da de comer a su ejército de profesionales a sueldo (ya pueden perdonar los socios y voluntarios que no saben donde se han metido).

Amnistía internacional es parte del complejo internacional del “progresismo liberal”. Esos que ahora son anti-trump pero aplaudían al killer de obama. De hecho existe toda una intrincada red auspiciada por ONGes y fundaciones multimillonarias que se hacen pasar por “filantrópicas” y que responden a la ideología del “progresismo liberal” y uno de sus objetivos prioritarios es la creación de disidencia controlada, “guerras humanitarias”, eliminación del “peligro revolucionario” e integración en las coordenadas imperialistas y del capital siendo los derechos humanos su supuesto banderín de enganche. Son los pro. Progresismo pro-sistema pro-UE pro-EEUU. Este entramado también tiene su fuerza en Euskal Herria (que básicamente es a fuerza de talonario).¿O alguien se piensa que el esfuerzo en restar lo político a preso político vasco, los discursos burgueses pacifistas mientras se normaliza la violencia de estado, y las subvenciones de diversos lokarris, personalidades y encuentros han venido del cielo? El entramado progre liberal con sus mecenas internacionales está incrustrado en la realidad política vasca y más de uno se sorprendería hasta donde llegan sus tentáculos. Para los incrédulos, en Catalunya ahora se ha visto uno de ellos.