¿Habrán sido los derechos humanos y el bienestar de la población argentina –y del Cono Sur en general, incluyendo la situación del castigado pueblo mapuche– el eje de la visita del lehendakari?

«Un honor». Así ha definido el lehendakari Urkullu su encuentro con el actual presidente argentino Mauricio Macri. Este se ha celebrado en el marco de la gira del máximo representante del Gobierno Vasco por Argentina y Chile, países ambos prioritarios dentro de Estrategia Basque Country de internacionalización.

Una gira que se produce en un contexto regional más que convulso, marcado en el caso argentino por una grave crisis social fruto de la implementación de agresivas políticas neoliberales. Tarifazos, recortes, desregulaciones, sumisión al FMI, etc., están acrecentando la contestación en la calle, al mismo tiempo que la pobreza y la desigualdad aumentan exponencialmente. La respuesta gubernamental ante esta situación consiste fundamentalmente en represión policial, criminalización de la protesta y judicialización de las organizaciones populares, como ha ocurrido con la organización villera La Poderosa, precisamente en vísperas del viaje oficial de Urkullu.

¿Habrán sido los derechos humanos y el bienestar de la población argentina –y del Cono Sur en general, incluyendo la situación del castigado pueblo mapuche– el eje de la visita del lehendakari?

Semana nacional vasca y agenda político-empresarial

La delegación, del máximo nivel, ha contado con la participación de Marian Elorza, (Secretaria de Acción Exterior), Leyre Madariaga (Directora de Relaciones Exteriores) y Sara Pagola (Delegada del Gobierno Vasco para Argentina)

EITB ha puesto el foco en la participación del lehendakari en la Semana Nacional Vasca de Mar del Plata –txistu incluido–, así como en la visita al centro clandestino de detención de la ESMA, en su reunión con Adolfo Pérez Esquivel y en la firma de un acuerdo de colaboración entre Emakunde y el Ministerio de la Mujer de Chile. No obstante el núcleo de la misión, como suele ser habitual en este tipo de casos, se centra en la agenda político-empresarial: alcanzar acuerdos que favorezcan a empresas vascas en la región.

Este parece ser realmente el objeto del viaje, que se ha abordado tanto en las reuniones con los respectivos presidentes de Argentina y Chile, como con ministros de diversos ramos vinculados al ámbito económico, como el de Producción y Trabajo de Argentina. De estas reuniones, los medios han destacado el interés de Macri en la llegada a Argentina de empresas industriales y turísticas de Euskadi; la apuesta del lehendakari por la habilitación de vías que favorezcan la participación de corporaciones vascas en licitaciones públicas en el país suramericano; y la importancia de generar alianzas en sectores como energía, «oil and gas», el ferrocarril, la ciencia y la tecnología. La visita ha concluido con un compromiso de intensificación de las relaciones, que se plasmará en una misión inversa de Argentina a la CAV en las próximas semanas. Todo ello en el marco de un «camino a recorrer conjuntamente», proceso en el que participarían tanto empresas como agencias de internacionalización vascas y argentinas.

Pareciera así que la desconfianza de las cámaras de comercio y de un amplio sector empresarial vasco en los gobiernos anteriores –argumentando la manida inseguridad jurídica para la inversión–, ha desaparecido en la actualidad. ¿Cuales son las razones que explican la pertinencia ahora de una delegación al máximo nivel?

Ofensiva neoliberal en Argentina

Una de las claves pasa sin duda por las nuevas condiciones a las que se acogen en Argentina las empresas extranjeras que operan en el territorio. Así, es notorio que el Gobierno Macri ha optado por un modelo típicamente neoliberal de competencia con otros territorios por captar inversión. El objetivo es que el capital internacional se implante a toda costa, para lo cual se habilita una política de «alfombra roja». Esto es, desregulación de derechos colectivos y eliminación de cualquier traba a la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras, priorizando los intereses corporativos incluso a la soberanía popular, al mandato democrático y al bien común. Las empresas mandan, y el Gobierno se pone a su servicio. Y para demostrar al capital global que puede confiar en Macri, ahí tenemos el retorno al país de una institución financiera internacional como el FMI, que ha causado un enorme daño al pueblo argentino en el pasado reciente. Es esta «seguridad jurídica» lo que las empresas pretenden imponer –también las vascas–, y constituye el parámetro que vertebra de arriba abajo los documentos estratégicos del Gobierno Vasco en materia de internacionalización, especialmente el Plan de Internacionalización Empresarial.

Como señalábamos en la investigación "Análisis de la política de internacionalización empresarial del Gobierno Vasco", realizada para la Coordinadora de ONGD de Euskadi, esta política exterior tan estratégica está hegemonizada casi de manera absoluta por criterios de competitividad empresarial, rentabilidad y captura de mercados exteriores, sin mayores matices. En este sentido, adolece de numerosos déficit en lo que respecta al control, seguimiento y rendición de cuentas de los eventuales impactos de la acción empresarial vasca en los lugares en los que se opera, como el caso argentino.

Esta perspectiva ha quedado plasmada en la importancia que se le ha otorgado, como marco óptimo para la profundización de relaciones económicas vasco-argentinas, a la conclusión del acuerdo comercial UE-Mercosur, actualmente en negociación. Así, la nota publicada por el Gobierno Vasco para dar cuenta de este viaje, refería que han coincidido en la importancia de las conclusiones del diálogo entre la Unión Europea y Mercosur y la posibilidad de que Euskadi pudiera ser puerta de entrada y salida para ambos. Ello a pesar de que este acuerdo comercial es objeto de duras críticas por parte de organizaciones sindicales, agrarias y populares, latinoamericanas y europeas, por considerar que únicamente favorece al gran capital transnacional, en detrimento de comunidades y pueblos, y bajo una lógica autoritaria de profunda rebaja democrática.

Por tanto, concluimos que la misión exterior de alto nivel del Gobierno Vasco entronca ampliamente con esta visión que domina la política de apoyo a la internacionalización de las empresas vascas: la búsqueda de territorios en los que esta pueda maximizar sus beneficios en torno a estos parámetros de competitividad pura y rentabilidad empresarial; territorios que puedan ser objeto de penetración y captura comercial y productiva por parte de empresas vascas, para lo cual se requiere, como decíamos, de la colaboración de la administración del territorio de destino. Es decir, que ofrezca esa «alfombra roja» que denomina «seguridad jurídica». Y no solo obviando la situación de derechos humanos, pobreza y desigualdad, sino incluso viendo en estas, a través de las políticas proempresariales que las acrecientan, como una oportunidad de negocio.

Para ello, los mecanismos de diplomacia económica resultan cruciales. Cuando hablamos de diplomacia económica hablamos de misiones exteriores como la que acaba de protagonizar el lehendakari, en las que se da una interlocución de gobierno a gobierno, una intermediación de las autoridades políticas de un territorio ante las de otro territorio, en favor de las empresas propias y su posición en ese mercado exterior. Entendemos que este es el sentido principal del viaje del Gobierno Vasco a Argentina y Chile. Evidentemente, quedan fuera de la agenda todas aquellas cuestiones relativas a la situación de vulneración de derechos de todo tipo que está sufriendo el pueblo argentino fruto de la ofensiva neoliberal de Macri y el repunte represivo que la acompaña.

En este contexto, nos preguntamos si es pertinente realizar ahora un viaje de estas características; si resulta procedente ofrecer un aval político de tal calibre a un Mauricio Macri cuyo gobierno ha declarado la guerra a su propio pueblo; si el lehendakari y su equipo han tomado en consideración todas estas circunstancias a la hora de interceder y cerrar acuerdos en favor de las empresas vascas que en el presente o en el futuro vayan a operar en Argentina; en definitiva, si la mejora de la posición competitiva de las empresas vascas en Argentina debe situarse por encima de los derechos humanos de la gente que vive y sufre en ese país.

* Gorka Martija es investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL-Paz Con Dignidad)

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