Complejo panorama enfrentan los sectores populares en Brasil con el avance de una ley de tercerización laboral en el Parlamento y el ajuste fiscal impulsado por la presidenta Dilma Rousseff.

Sobre estas medidas, que han puesto en pie de lucha a los movimientos sociales y a las centrales sindicales, y sobre la compleja relación con el gobierno, habló Joaquín Piñero, miembro de la Coordinación Nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, en el programa “Al sur del Río Bravo” que transmite Radionauta FM.

– ¿De qué se trata la ley de tercerización laboral que está debatiendo el Congreso? ¿Cuáles serían las implicancias y consecuencias para el pueblo brasileño en caso de aprobarse?

– El Proyecto de Ley 4330/04, conocido como ley de tercerización, fue presentado al Congreso en el año 2004 por un empresario, por lo que sabemos a qué intereses responde. Desde entonces, el gobierno siempre tuvo mayoría parlamentaria y consiguió que no se aprobara la ley. Ahora, con este nuevo Congreso -que para nosotros es el Congreso más conservador, más a la derecha desde la dictadura militar-, esta ley fue puesta a votación y se aprobó en la Cámara de Diputados. Ahora se está debatiendo en el Senado y después la presidenta Dilma tendrá la última palabra.

Para nosotros esta ley es malísima para los trabajadores, en general es la aplicación de la agenda neoliberal y la precarización laboral. Hoy, 14 millones de trabajadores están contratados por las empresas tercerizadas, lo que significa casi el 30 por ciento de la población económicamente activa en el país, con salarios menores, con denuncias de trabajo esclavo. La mayoría de los accidentes de trabajo se dan también en estas empresas.. Entonces va a ser un problema muy serio y por lo tanto los movimientos sociales y las centrales sindicales estamos juntos para poder impedir que esta ley avance. Hay movilizaciones callejeras, hay una agenda de movilización para presionar al Senado. Y si esa ley se aprueba, hay una clara disposición de los trabajadores de llamar a una huelga general y de presionar a la presidenta para que vete esta ley. Esta es la pelea que estamos dando en este momento en Brasil.

– El otro frente de batalla es el plan de ajuste fiscal impulsado por el gobierno. ¿Cómo analizan desde el MST estas medidas económicas?

– Esa es la otra pelea por la que los movimientos y los sindicatos estamos en pie de guerra contra el gobierno. La situación es que la crisis del sistema capitalista llegó al país y lo hizo con mucha fuerza, disminuyendo la capacidad de inversiones, las empresas están reduciéndose y está aumentando el desempleo, la capacidad de consumo de la población está en baja. Hay un problema económico general. Y en el presupuesto para este año el gobierno planteó un ajuste fiscal de unos 70 mil millones de reales, algo así como 23 mil millones de dolares. Y esos recortes van a perjudicar a la salud, a la educación, a la reforma agraria, a los programas sociales y eso ha generado un problema muy serio porque todos los sectores sociales se van a ver afectados por este ajuste.

– En las elecciones de octubre pasado los movimientos populares de Brasil han dado un fuerte apoyo para la reelección de Dilma. Luego la presidenta nombró a varios ministros de perfil conservador y avanzó con estas políticas de ajuste. ¿Ha cambiado en algo ese apoyo crítico que han venido manteniendo con los gobiernos del PT?

– Nosotros seguimos dando la batalla en contra de este ajuste. Entendemos que hay una crisis económica, financiera y que el gobierno debe actuar para resolver eso. Ahora entendemos que el gobierno no dio un paso siquiera para poder penalizar a los ricos, para que el costo de este ajuste sea por parte de los ricos. Ahora que sienten la presión están pensando en aumentar los impuestos de la banca… Se podrían conseguir recursos con los impuestos de la clase más rica del país, como el impuesto sobre la herencia, hay varias otras opciones que el gobierno podría decidir para implementar este ajuste. Nosotros estamos muy en contra de esta medida, incluso hemos hecho distintas protestas como la ocupación del Ministerio de Hacienda.

Ahora lo que pasa también es que, por otro lado, para la oposición, el programa que Dilma está utilizando, el del ajuste, es su programa, es el programa de la derecha. Entonces la derecha no se opone a esta medida, solamente hay oposición de los movimientos y las centrales sindicales que queremos que esto no avance. Pero es en una situación muy delicada y nosotros estamos reclamando al gobierno por esta situación. Ahora, la correlación de fuerzas es desfavorable a nuestro lado. Entonces a nosotros nos queda la calle, por eso que estamos con varias movilizaciones y hay otras preparadas para los próximos periodos porque no podemos permitir que haya un retroceso de los avances sociales que el propio gobierno consiguió implementar en el país.