Si Uribe quiere mandarlos a la cárcel, ellos deben decir que van a volver a la selva y mantener la resistencia. Pero no seguir aceptando condiciones

Efrain Chury Iribarne: Anoche fue el segundo debate Trump-Clinton. ¿Cómo son las reacciones al debate?

JP: Hay un consenso de que fue un teatro de títeres; con dos títeres que pelearon por la audiencia, pero sin convencer a nadie entre calumnias e insultos gratuitos. No hubo ningún contenido sobre los problemas básicos del país, no hubo ninguna propuesta para solucionar las desigualdades que existen, la miseria, los sistemas de educación, salud, etc. En ese sentido yo creo que la gran mayoría de la audiencia se siente defraudada.

Debemos reconocer que nunca, en el último medio siglo, habíamos visto una cosa tan grotesca, con tanta frivolidad entre sexo, infidelidades, malas palabras, etc. dejando todos los grandes temas como las guerras de Medio Oriente, las amenazas a Rusia, China, Siria, todo eso quedó pendiente.

Hubo cosas muy generalizadas, sin ningún contenido, sin ninguna trayectoria, y los moderadores también tomando posiciones de un candidato contra otro... Fue una gran farsa, para decirlo sencillamente. La gente se siente engañada por los candidatos presidenciales en este tiempo.

EChI: A una semana del plebiscito en Colombia ¿Cuál es el saldo de lo que ha pasado?

JP: En este momento hemos recibido una declaraciones del mayor asesino de Colombia, Alvaro Uribe, que afirma que los guerrilleros deben pasar entre 5 y 8 años en la cárcel para satisfacer sus exigencias y sacar adelante la paz. En esas condiciones es imposible pensar en llegar a un acuerdo.

Esta posición extremista está circulando en Bogotá, aunque también hay grandes marchas a favor de la paz. Pero ya con el mal llamado plebiscito es difícil que las grandes movilizaciones actuales puedan cambiar el hecho de que sobre la mesa hay una gran exigencia de la derecha de renegociar el acuerdo.

Debemos tener claro también que los guerrilleros han hecho muchas concesiones hasta ahora. Aceptaron desarmarse, aceptaron que el gobierno mantenga intocado el Ejército y que se mantengan las bases militares norteamericanas; así como las relaciones con el gran capital financiero, minero y de petróleo. En ese sentido, entregaron mucho; y ahora además quieren el final apoteósico: cárcel para los guerrilleros. Es imposible pensar que pueden llegarr hasta esas exigencias de Uribe.

Creo que en la mesa del gobierno de Santos está la posibilidad de fijar normas más restringidas contra los guerrilleros, y va a decir que es porque tuvieron que hacer algunos compromisos con la derecha. Eso, me parece, es la última trampa que termina con cualquier proyecto político que tengan los guerrilleros. O se mantienen en la situación actual o van a un callejón sin salida.

Hasta ahora los dirigentes guerrilleros no se han pronunciado sobre la ultraderecha ni respecto a si se van a preparar para ir otra vez a las montañas, pero deben ejercer alguna presión desde su lado. Si Uribe quiere mandarlos a la cárcel, ellos deben decir que van a volver a la selva y mantener la resistencia. Pero no seguir aceptando condiciones y hablando con Santos, diciendo que están de acuerdo, que quieren la paz, mientras Uribe los empuja a hacer más concesiones. O se mantienen firmes o termina toda la gloriosa historia de Marulanda y la gran organización independiente del pueblo colombiano.

EChI: ¿Santos tiene el poder o es un subalterno de Uribe?

JP: Hay dos cosas. Por un lado, Santos sirvió a Uribe durante casi diez años y podemos afirmar que quedó muy influenciado por sus políticas. Pero él también piensa que tiene un papel a jugar independiente en el plano internacional. En ese sentido tiene un grado de independencia y definitivamente tiene el poder de imponerse si lo desea, pero hasta ahora está buscando conciliar con los que apoyan a Uribe para conseguir el voto en las próximas elecciones. Y me parece un peligro que Santos empiece a apoyar las posiciones de Uribe y presionar a las FARC para dar más concesiones.

Creo que en ese sentido la autonomía de Santos no sirve para nada si no se mantiene firme con los acuerdos originales. Si exige solo a las FARC y fija fechas determinadas, creo que Santos termina volviendo a la guerra. Santos hizo algo perjudicial a su propia posición pero ciertamente también contra los guerrilleros, cuando dijo que tenían tres semanas para alcanzar un nuevo acuerdo y que esas eran las condiciones.

Es un ultimátum muy peligroso, porque si los guerrilleros aceptan las condiciones existentes y caen en la trampa de Uribe, están acabados. No tienen ninguna posición, no mantienen ningún principio, quedarán aislados y derrotados.

EChI: Parece que Obama no se quiere despedir sin ocupar Siria ¿Le será posible?

JP: Podríamos decir que en la política exótica de EEUU, Hillary Clinton representa la derecha más extremista que quiere involucrar a las tropas norteamericanas; pero hasta ahora Obama quiere utilizar intermediarios, o sea grupos terroristas, grupos importados, aliados con Turquía y Arabia Saudita.

Pero ahora está en una situación bastante complicada, porque termina la presidencia en poco tiempo, los turcos están negociando con Rusia independientemente, Arabia Saudita está creando caos en Yemen y otros lugares con los bombardeos terroristas. Entonces entre los seguidores de EEUU, menos Francia que sigue apoyando las posiciones más derechistas, Obama no tiene aliados para seguir una guerra. O tiene que retirarse o sigue en una situación débil, en la que no podría mandar tropas estadounidenses allá.

Mandar tropas es un veneno, porque aquí en EEUU los ciudadanos van a protestar, a manifestarse, si mandan tropas ahora a Siria. Después de volver de Afganistán, Irak, etc. la gente está cansada de las guerras.

El problema grave sería si Obama y Clinton deciden mandar aviones de guerra de EEUU contra Bashar Al Asad, lo que podría provocar una crisis más grave y tal vez precipitar una tercera guerra mundial. En ese sentido, lo que le queda a Obama es retirarse bajando la temperatura o precipitar una guerra más grave de las que hemos visto hasta ahora.

EChI: Bien Petras, los minutos finales son para que comentes otros temas en los que estés trabajando.

JP: Lo primero que quiero comenta es sobre Brasil, donde ahora tenemos un gobierno de la ultra derecha que quiere aprobar un acuerdo de 20 años de austeridad, con una propuesta de limitar los presupuestos y gastos fiscales, que implica una salida en contra de las gran mayoría de los brasileños.

Con 20 años de austeridad, podemos imaginar que los salarios del sector púbico van a bajar considerablemente; el gasto en salud, educación, etc. va a caer por los suelos; los capitalistas se van a aprovechar de las condiciones de trabajo para fortalecer sus posiciones, van a empeorar las pensiones; y creo que Brasil está frente a un ataque frontal que supera las presiones que de la dictadura militar de 1964 a los '80.

En ese sentido Brasil está ante un extremismo que tarde o temprano tiene que precipitar algo, porque no es posible creer que ese país va a dejar pasar un período tan grave, tan negativo, como esta propuesta ahora del gobierno, sin protestar.

Otro tema que quiero tocar es lo que está pasando en Filipinas. Allí el gobierno del presidente Rodrigo Duterte, quiere tomar distancia de EEUU para acercarse a China y dejar de ser un títere de EEUU. Muchos medios han enfatizado algunas declaraciones extremas, pero el hecho es que Duterte quiere atacar a la lumpen burguesía que controla las drogas, los narcotraficantes que han paralizado a gran parte de la juventud filipina, son millones los jóvenes víctimas de los traficantes y del terror a las mafias que lo manejan.

El ataque a la lumpen burguesía pasa por el ataque a las alianzas con los EEUU, ya que Washington utiliza el pretexto de las muertes de narcotraficantes como excusa para atacar la política independiente de Duterte.

En ese marco, el presidente filipino en tres semanas va a firmar pactos con China y eso implica una ruptura con la presencia norteamericana como factor determinante en Filipinas. Y sin las Filipinas Washington no puede controlar Asia del sudeste, sería una gran pérdida, una gran derrota, y una gran posibilidad que abre el camino para otros países de Asia.

Por eso, creo que hay que tenerlo en cuenta y descontar los insultos y las calumnias contra el presidente Duterte.

Finalmente mencionar el acuerdo entre Rusia y Turquía, el negocio entre Putin y Erdogan. ¿Si llegan a un acuerdo significa que Erdogan se queda en el norte de Siria o los acuerdos económicos implican que Turquía deja de jugar un papel al lado de EEUU?

Yo tengo dudas sobre Erdogan porque creo que tiene sus propias ambiciones y quiere combinar su alianza militar con EEUU, con acuerdos económicos con Putin. No entiendo que ese acuerdo represente la paz política. Erdogan ha dicho que quiere ocupar toda la frontera norte de Siria y si Putin acepta eso es una traición a Siria.

Por otro lado, si Erdogan acuerda retirarse de la frontera siria, y apoya al gobierno de Bashar Al Asad en la lucha contra el terrorismo, sería un gran paso adelante. Pero tengo mis dudas y todavía no tenemos una definición para saber cómo va a terminar el acuerdo entre Putin y Erdogan.

Extractado por La Haine