Entrevista con Jairo Rivera, uno de los miembros del nuevo movimiento político que llegará al Congreso de Colombia a defender con voz pero sin voto lo pactado en La Habana.

Semana.com: ¿Cómo surgió la idea de Voces de Paz?

Jairo Rivera (J.R.): Hemos hecho mas o menos cuatro reuniones. Las primeras fueron informales, nos hemos reunido con los integrantes de las FARC porque es algo que les compete directamente a ellos. Sería absurdo decir que no, vino de propuesta nuestra precisamente, arrancar con ese proceso de la agrupación ciudadana, que apoyará el tránsito que ellos van a vivir.

Semana.com: ¿Cómo fueron los primeros encuentros?

J. R.: Más exploratorias. Hubo un momento en el proceso donde fue claro para nosotros que necesitábamos hablar con la insurgencia no solo para tener su opinión sino para que participaran de cierta manera. Efectivamente, participamos con ellos en las reuniones. Decirlo puede sonar un sacrílego, pero ellos están preocupados por su futuro porque se están jugando el pellejo con los acuerdos de paz.

Semana.com: ¿Qué quiere decir?

J. R.: No sólo es el temor de que los puedan asesinar, sino que independientemente de si a uno le gusta o no las FARC, ellos tienen un proyecto político que es el que quieren defender en las urnas.

Semana.com: ¿En qué momento se consolidó la idea?

J. R.: A la última reunión, que fue la constitutiva, fueron unas 60 personas. Ahí fue donde se concluyó que debía haber una sinergia con la insurgencia, y fue claro que nosotros teníamos que ser defensores de la letra del acuerdo de paz, esa fue la gran conclusión.

Semana.com.: ¿Qué lo motivó a unirse al movimiento?

J. R.: Mucha de la gente que participa en la política, bien sean partidos, movimientos ciudadanos como yo, vemos en el acuerdo una posibilidad de realizar ciertas transformaciones políticas importantes para un proceso de modernización del país.

Semana.com: ¿Cuál es el mantra de Voces por la Paz y la Reconcilaición?

J. R.: Inicialmente muchos decían: "al acuerdo le falta esto, le falta lo otro". Pero no, lo que dijimos fue: "al acuerdo le pueden faltar muchas cosas pero no es este escenario en el que las vamos a desatar". Este es para defender la letra del acuerdo, alrededor de esa conclusión es que formamos esta agrupación. Es transitoria, tiene el límite de la primera etapa de la implementación de los acuerdos. Es un proyecto político pero en realidad tiene una base cultural, más que una base legislativa, estos son granos de arena para lo que en realidad en mi opinión es una posibilidad de tranformar la cultura política colombiana que está de muerte en Colombia.

Semana.com: ¿Quiénes han participado en los encuentros?

J. R.: La mayoría de gente que estuvo acompañándonos este jueves es parte de la agrupación política. Horacio Duque, dirigentes estudiantiles y campesinos son algunos de ellos. En términos generales quienes han participado son personas que la gente conoce porque ha hecho parte de los movimientos ciudadanos.

Semana.com: ¿Quién lidera la iniciativa?

J. R.: Creo que hay un liderazgo muy fuerte y es notorio: Imelda. Ella es el símbolo de lo que no queremos que se repita en el país, y alrededor de esos simbolismos se ha construido mucho. Movimiento estudiantil, movimientos juveniles y ciudadanos, exprisioneros políticos y académicos. Pero esa figura de Imelda fue fundamental porque efectivamente era el símbolo de lo que fue la Unión Patriótica, lo que fue un proceso de paz truncado, imposibilitado precisamente por el genocidio. Lo que no se debe volver a repetir. Ella se prestó para liderar ese proceso, obviamente con mucho temor y dificultad, por eso es que nunca hicimos algo público. No tenemos garantía de seguridad.

Semana.com: ¿No quedó plasmado en los acuerdos?

J. R.: Ese punto no está muy claro, no dice qué es lo que se nos garantiza. Lo que sí está claro, según los acuerdos, es que el Ministerio del Interior tiene que dar todas las garantías para el ejercicio de estas vocerías. Ya sean de seguridad, para el ejercicio en el Congreso y las herramientas legislativas necesarias para que se pueda desarrollar.

Semana.com: ¿Ven la ausencia de un músculo político como un talón de aquiles del movimiento?

J. R.: Nosotros queríamos construir esto como construimos las organizaciones ciudadanas que se movilizaron después del 2 de octubre. Era una vaina simbólica y sin rostro. Es decir, que no hubiera algo que la gente dijera "ah este es liberal, este es conservador". Claro, está la figura de Imelda pero en realidad ella no está en un partido político desde hace mucho tiempo. Se convirtió en una figura de las víctimas y de la ciudadanía.

Semana.com: ¿Cuál cree que es el punto fuerte del Voces de Paz?

J. R.: La experticia, ese si fue un criterio. Quien lidera la bancada es el profesor Jairo Estrada. Hay pocas personas en este país que conozcan mejor los acuerdos que él, los conoce al detalle. Todos también conocemos los acuerdos, eso fue un criterio base. En mi caso, a eso me he dedicado los últimos tres años de mi maestría, a estudiar los acuerdos de paz.

Semana.com: ¿Pensaron en personas más conocidas cómo posibles voceros?

J. R.: Yo creo que si hubiesen llegado figuras como Piedad Córdoba o Gustavo Petro también se habrían escuchado voces como "ahh esto es una cosa politizada". La situación simbólica del país está a tal punto de polarización que, absolutamente todo lo que se haga al rededor del proceso de paz y obviamente apoyando el proceso que van a vivir las FARC, va a ser estigmatizado. Eso lo sabíamos perfectamente desde el principio.

Semana.com: ¿Qué dijeron las FARC cuando conocieron los voceros?

J. R.: Las FARC están muy abiertos en este momento. No sé si es por la incertidumbre o por la dificultad que están pasando o porque tienen una enorme esperanza en este acuerdo de paz. Yo creo que es lo segundo, los veo muy esperanzados en esto, veo que ellos quieren hacer política. Ese va a ser un camino muy dificil para ellos. Los vi muy abiertos, muy conformes. Nos conocían a todos de antes.

Semana.com: ¿Cuál es la estrategia en el Congreso?

J. R.: Eso es lo que estamos armando en estos días. Estamos en la primera etapa de conocernos, conocer nuestra visión sobre los acuerdos. Hemos estado estudiando el paquete legislativo. No queremos que hayan micos, que se presente nada de esto, ningún perjuicio para los combatientes de las FARC porque cualquier cosa que atente contra el espíritu de los acuerdos ellos lo van a ver como una ruptura de la palabra. Algo así no sólo tendría efecto en lo legislativo sino también en lo político.

Semana.com: ¿Cómo aterriza Jairo Rivera en el movimento Voces de Paz?

J. R.: Yo me he venido moviendo todo este tiempo. Soy politólogo de la Nacional y creo que nosotros tenemos una formación adictiva alrededor de intentar renovar la política. La política colombiana es viejísima, es anquilosada, corrupta, con viejas figuras y viejas prácticas. Es una política en donde hay una casta que toma las decisiones y una población que le interesa poco o nada lo que la gente dice y su indignación es por Twitter o por Facebook, pone dos o tres memes y ya.

En esa adicción de transformar la cultura política de Colombia he participado en mil cosas como la Marcha Patriótica, los movimientos ciudadanos alrededor de la paz, estudiantiles y grupos de investigación. Mi última adicción al rededor de la política fue la docencia, donde me metí hace dos años y medio.

Semana.com: ¿Cómo se dio esta oportunidad?

J. R.: Se presentó en dos momentos: el primero fue una conversación que hace varios años sostuve en La Habana, en el primer encuentro que tuve con las FARC y me cambiaron la perspectiva del conflicto armado colombiano. Siempre había creído que las FARC era una gente campesina que poco o nada sabía del país y de las ciudades. En esa conversación vi que efectivamente el conflicto no es una cosa entre Gobierno y las FARC solamente. El segundo fue este año cuando empezamos con un grupo de personas a hacer iniciativas independientes por la paz. Después tuvimos una reunión en La Habana con movimientos ciudadanos donde varios llevamos la iniciativa y precisamente hablamos con las FARC.

Semana.com: ¿Ve la oportunidad como un trampolín político?

J. R.: Para mí es una oportunidad bastante interesante porque nos estamos jugando muchas cosas los colombianos. No me quiero dedicar a esto. Esto no es una buena tribuna política en realidad, sino más bien lo contrario, una mala tribuna.

Semana.com: ¿Qué se viene para usted?

J. R.: Seguir estudiando y trabajando por esto, esto es una cosa muy finita de seis o siete meses, luego seguiré estudiando para sacar adelante lo que estoy haciendo y seguir aportando a la renovación de la política colombiana que para mí no viene de ninguno de los partidos políticos tradicionales. No sé qué estará esperando las FARC para su nuevo movimiento pero creo que va a ser algo más relacionado con su propia fuerza que con algo hacia las ciudades. Habrá que ver.