Ángel Prado no era famoso sino entre las estribaciones del piedemonte larense contiguo a las vastas llanuras de Acarigua. Era un activista más de los muchos que hacían vida entre los consejos comunales de los municipios Simón Planas del estado Lara y Páez de Portuguesa, desde los días en que se activaron a producir caraotas en los feudos expropiados del magnate ganadero Orlando Alvarado.

Por esos años, 2009, se le veía como un muchacho enjuto y aceitunado de habla pausada que intervenía prudentemente cuando el comandante Chávez preguntaba cómo estaba la cosa por Caballito y Gamelotal, en aquel célebre Aló Presidente 344 desde la comuna socialista El Maizal que confrontó públicamente por primera vez a Diosdado Cabello y Henry Falcón por una serie de irregularidades en la construcción de la carretera Gamelotal-Buría.

8 años después, más astuto y acuerpado, se hizo conocido cuando arrasó en las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente con el 81% del voto por el sector campesino, lo que validó la aspiración que más que suya, era la de su comunidad en pleno: hacerlo alcalde del municipio Simón Planas por derecho natural.

Lo intentó, claro está, pero en la ruta para las elecciones municipales de diciembre de 2017, las trabas fueron empedrando el camino hasta despojarlo de un triunfo que consolidó con el 57,45% de los votos que el Consejo Nacional Electoral no admitió, por aparentes fallas en la inscripción de su candidatura.

Ahí empezó su fama.

Todos dicen por aquí que eres el alcalde sentimental.
-Jajaja, su madre… Nosotros aquí tenemos un plan: usted nos puede ver con esta pinta de locos para acá y para allá, pero nosotros lo que estamos es ordenando cosas porque tenemos un proyecto de organización popular, que es la ciudad comunal, que implica salir del ámbito de El Maizal a otras zonas a conquistar a ese pueblo de otras comunidades. Nosotros pensábamos: ¿cómo hacemos para que la gente se enamore y participe, no bajo las orientaciones nuestras, sino en unión con El Maizal? Aquí a todo el mundo le gusta hablar de elecciones, concejalías, gobernaciones, alcaldías, pero cuando hablamos de la ciudad comunal todos preguntan “¿y qué es eso?, ¿cómo se va a hacer?, eso cuesta mucho”. Podemos estar muriéndonos de hambre pero te dicen mañana que vamos a elecciones de concejales, y todo el mundo sale a participar. Entonces qué pasa, que nosotros lo que hicimos fue salir del ámbito nuestro pero ya en tareas concretas, tomando tierras para los que quieren fundar comuna. Cuando fuimos haciendo todo eso la gente vio que El Maizal lideraba todo el proceso, y fueron identificándolo a uno como el guía. Entonces sale Maduro a decir que para la constituyente puede postularse el que quiera, y ahí la gente dijo “este es el momento de nosotros”. Me postulan a mí y le echamos esa pela. Después de que ganamos la vaina la gente dijo: tenemos la comuna, tenemos las empresas que estamos tomando, tenemos la constituyente, tenemos candidato para la alcaldía, peleando para quitarle el poder a las dos familias que gobiernan este pueblo desde hace 20 años.

Eso está en el Tribunal Supremo de Justicia ¿Crees que te entreguen la alcaldía?
-Nooo vale, eso ya lo perdimos. Ni que nosotros fuéramos un sector opositor, guarimbero, nosotros somos es chavistas, campesinos y trabajadores.

¿Y ese atrevimiento les ha limitado a ustedes financiamientos y recursos?
-Si claro. Más bien estamos vivos. Los tipos nos dieron fue para sacarnos. Esa quema del Maizal (finales de diciembre) fue que a Jean Ortiz (PSUV) lo instalan de alcalde y de una vez monta un vertedero de basura allí al lado de la finca, y eso prendió candela y quemó el 100% del área de ganadería, potreros, pasto, todo. “Esos no se levantan”, dijeron, y convocamos jornadas de trabajo voluntario y le echamos bolas un mes e hicimos casi toda la cerca de nuevo.

¿Van con candidatos a las elecciones de concejales?
-Si, y las vamos a ganar.

¿Qué está pasando con el llamado de Chávez: “Comuna o nada”?
-El proyecto de Chávez era el socialismo ¿verdad? Yo veo que la dirección política del gobierno está dando como un viraje hacia una vaina mixta, de centro izquierda, donde los poderes económicos tengan sus privilegios garantizados, más bien se piensa convivir con ellos e inclusive darles participación. Tú ves a Ricardo Sánchez manejando ahora el tema del Petro, y ese es un empresario burgués, un riquito. Yo veo que el tema de la comuna está difícil mano, si no lo empujamos nosotros ahí sí es verdad que peló bolas Chávez. Y nosotros la vamos a empujar en la medida en que tengamos conciencia de eso.

¿Cómo ves en este momento los liderazgos de Maduro y Falcón?
-El larense dice que lo peor que pudo haber pasado por Lara fue Falcón. Que es un traidor, un mentiroso, un manipulador. La gente dice, el poco que uno encuentra que va a votar, que prefiere votar por Maduro.

¿Por quién vas a votar en mayo?
-¡Por Maduro! No tenemos otra opción.

¿Iremos al Estado comunal finalmente, de darse el triunfo de Maduro?
-Yo creo que lo que viene es una resistencia del chavismo puro por no claudicar ante la intención de alguna gente de nuestro gobierno de hacer retroceder el proyecto de Chávez. La construcción del Estado comunal la veo lejos porque tiene que ser una dedicación del pueblo, no creo que se impulse desde el gobierno.

¿Impulsado desde el pueblo lo ves posible?
-Yo creo que hay una oportunidad clara desde el pueblo. Hay una crisis ¿no? La gente espera que el gobierno resuelva la crisis pero el gobierno no ha podido. Pienso que eso podría motivar a que la gente se organice en función de por lo menos resolver una parte. Organizarse para producir, para distribuir, y con ello plantearse la organización popular. En la medida en que el pueblo comprenda que la solución de la crisis no está en el gobierno y ni siquiera está en la venta del petróleo porque toda la vida lo hemos tenido, la solución está en que nos organicemos como comunidades y que nos dediquemos a producir y que se vaya adquiriendo cierto nivel político que permita entender que la solución de buena parte de nuestros problemas está en nuestras manos y que en la medida en que tu construyas poder, si políticamente no te blindas, alguien te va lo va a arrebatar. Entraría allí una discusión interesante sobre lo que es el Estado comunal. Cuando ya no tengas posibilidad de participar en una alcaldía, como nos pasó a nosotros, ¿de qué forma puedes hacer gobierno? Bueno, desde la comuna, desde el consejo comunal, pero para que tenga vida también debe tener músculo económico, y no va a ser con el Petro, vendiendo petróleo, va a ser produciendo alimentos.

¿No crees en el Petro?
-No creo que sea la única opción y no creo que vayamos a tener mucho éxito, porque al final la corrupción tiende a dañar todo. Al final es un pequeño grupo que se beneficia de esas políticas y el pueblo no va a ser tocado directamente.

Las estrategias aplicadas por el gobierno para resolver el asunto alimentario, tipo Clap ¿han sido acertadas?
-Yo creo que el gobierno ha diseñado políticas que pudieran ser buenas, en la medida en que se apliquen de verdad. Lo que yo no puedo es pretender disfrazar una cosa cuando voy a hacer otra. Creo que nosotros veníamos con un sistema perfecto de distribución de alimentos con Chávez a través de Mercal, Pdval. Ahora qué pasó, cambiamos al Clap para hacer un llamado para que la gente produzca, pero en definitiva no estamos generando condiciones, y no es que no hayan dado financiamientos, es que si damos financiamiento no le hacemos seguimiento ni acompañamiento, estamos jugando a que la gente reciba hoy un recurso esperando que fracase, para el día de mañana decir que el pueblo no pudo. Eso permite buscar los pocos recursos que tiene el Estado, las divisas, para hacer importaciones. Es decir, quieren que se mantenga la economía de puertos.

Cuál es tu futuro político. ¿Aspiras a la gobernación?
-Como te decía, nosotros tenemos un proyecto que es impulsar la ciudad comunal, creemos que es una deuda con Chávez. Esa idea la tenemos entre ceja y ceja, y después queremos ir a una federación de comunas, que es la unión de varias ciudades comunales y así construir el Estado comunal. La principal aspiración nuestra es lograr impulsar ese proyecto y que tenga alcance en temas económicos, productivos. Que nos permita a nosotros como autogobierno financiar para solventar muchos problemas de nuestras comunidades, y sobre todo resolver un principal problema que es la alimentación de nuestro pueblo.

¿Eso pasa por la desaparición de las alcaldías, concejos municipales, gobernaciones?
-El gobierno no va a eliminar alcaldías, ya vimos que no. Solo que nosotros vamos a construir una instancia de poder que logre asumir que se sienta que es el gobierno del pueblo, el gobierno de nosotros.

¿No vas a entrar a un conflicto permanente?
-Vamos a caer en conflicto permanente hasta que llegue el momento en que la alcaldía sea una institución que no se necesite. Cuando nosotros generemos una economía a base de producir alimentos y podamos abastecer la zona, podamos generar un excedente de 60-70% y colocar eso en las ciudades y con eso traer excedentes a nuestros territorios, invertir eso en salud, educación, cultura, recreación, deporte. Nosotros nos vemos a mediano plazo siendo parte de una gran dirección colectiva que asuma la responsabilidad de llevar las riendas de la ciudad comunal. Eso pasa por crear nuestra propia seguridad, todo un sistema industrial, productivo, crear nuestra universidad. Nosotros tenemos un proyecto de liberación del territorio. No se trata de independizarnos; es lo que está en el Plan de la Patria y lo que explicó Chávez en el Aló Presidente Teórico No 1: construir el autogobierno en un territorio, y si la alcaldía es una instancia que va a estar allí como barrera que no permite avanzar, de alguna u otra manera entrar, bien sea para gobernarla o para tomarla.

Prado, de 36 años (aunque su rostro se ve agotado como el de un hombre de 50), se ha dedicado toda su vida a la agricultura, como sus padres, específicamente al café. Cuatro hijos varones, el mayor de seis años, heredarán según aspira, su pasión por el campo. Sin estudios, habla con sabiduría antigua, con una soltura y un arrojo que nos hacen temer, en verdad, por su destino.