La RED ha querido seguir conociendo a extranjeros que residen en Venezuela y que están con el pueblo venezolano construyendo el proceso bolivariano, por ello, hemos entrevistado a Marco Teruggi, periodista argentino e internacionalista latinoamericano, quien ha publicado, recientemente, un libro sobre Venezuela en varios países y se encuentra presentándolo para conversar y debatir sobre la realidad de lo que está pasando, contraria a la que los medios convencionales nos presentan.

¿Estás presentando en varios países tu libro "Mañana será historia, diario urgente de Venezuela", háblanos de esta publicación y qué tipo de debate está generando allá donde vas?

Mi libro “Mañana será historia, diario urgente de Venezuela” ha sido publicado recientemente en Argentina, Chile y Colombia. Desde el mes de octubre hasta la actualidad he estado presentándolo en Argentina, Bolivia y Chile y próximamente, en el mes de enero, estaré en Colombia en una serie de actividades para conversar acerca del libro como tal, pero también, y sobretodo, acerca de la realidad en Venezuela. Hasta el momento, he hecho una serie de actividades, de presentaciones, algo más de 40, y en cada una de ellas, me he encontrado con diagnósticos parecidos. Existe un proceso de cerco alrededor de Venezuela, un cerco diplomático, comunicacional, político, económico y también una necesidad de defender el proceso revolucionario por parte de muchos sectores, de compañeros y compañeras en los países que he estado y, a su vez, una falta de información justamente para romper este bloqueo informativo, ese proceso cotidiano desde el cual, los grandes medios de comunicación, los gobiernos de derecha y las instancias internacionales como la OEA, se ataca, se acusa y se busca deslegitimar de una manera programada lo que sucede en Venezuela. Entonces, en términos generales, podríamos decir que Venezuela se ha transformado en una suerte de zona de silencio de la cual cuesta mucho hablar afuera, hay, a veces, temores, falta de información y en general, sectores que quieren defender pero que, a la vez, necesitan insumos para poder dar ese debate. En este sentido, el libro ha surgido como la posibilidad de abrir una puerta para poder debatir algunos puntos esenciales de la actualidad venezolana, en lo que se refiere al tiempo en el cual fue escrito el material, más de dos años, pero también en lo que se refiere a épocas anteriores y así como a lo que puede estar por venir. Así que, en términos generales, diría que hay una buena aceptación y que hay una necesidad, sobretodo, de que existan materiales, en el formato que sea, para justamente poder contrarrestar y poder nutrir el debate del proceso venezolano. Son debates que van desde comprender cómo se ha generado el cerco y el asedio a Venezuela pero también acerca de cómo está el proceso en lo interno, cuál es el debate sobre las comunas, sobre las milicias, la producción, sobre la industria petrolera, las criptomonedas, en fin, sobre diferentes tópicos que han surgido de las preguntas de la gente en cada una de las presentaciones.

Un argentino viviendo en Venezuela, escribiendo y analizando constantemente las agresiones del imperialismo contra este país ¿Qué te llevo a conocer la realidad del proceso bolivariano?
Conocí la experiencia venezolana a través de Chávez en el 2005 cuando estuvo en Mar de Plata, luego en el 2011 estuve conociendo unas experiencias con movimientos populares en Venezuela y ya en el 2013 decidí venir a instalarme definitivamente aquí, por lo que ya son 6 años los que llevo viviendo y militando en el proceso de la Revolución Bolivariana. Creo yo que, tanto en mi caso como el de muchos otros compañeros y compañeras, lo que ha sucedido con el proceso en Venezuela ha sido un espacio de convocatoria. Una convocatoria para defender, para aportar y también que ha sido un proceso que ha planteado algunas de las hipótesis más avanzadas de cómo pensar transformaciones radicales en este siglo XXI en una sociedad latinoamericana. Entonces como yo, han venido muchos compañeros y compañeras en los últimos años. En este momento, igual menos que en épocas anteriores debido a las dificultades que hay económicas, o debido a las incomprensiones que existen, muchas veces sobre lo que está sucediendo y debido a que el espacio de atracción que generaba la Revolución, hoy ya no es tan fuerte. Pero, por el contrario, necesita justamente revitalizarse para así volver a generar anillos de solidaridad alrededor del proceso, anillos que vayan desde reconocer a Nicolás Maduro como presidente legítimamente electo de Venezuela -cosa que no va a ser reconocido por varios gobiernos del continente y seguramente por los Estados Unidos- y para defenderlo en cuanto a comprender y debatir el proceso de transformación porque es un proyecto que se propuso o propone un modelo de sociedad, de economía y de cultura que hoy está, evidentemente, enfrentando las dificultades provocadas por la inmensidad del ataque nacional e internacional, así como por sus propias limitaciones y contradicciones en el campo de lo que es el chavismo, que es un espacio más amplio de lo que es el Gobierno, y ahí está, peleando para, justamente, encontrar soluciones. Por esto, entonces lo que he sido y soy es un internacionalista latinoamericano que está en Venezuela, que defiende una perspectiva histórica, que defiende un proceso que se propone también poder acercarse a sus contradicciones, a sus debates para contarlas para adentro y para afuera.

Recientemente el presidente Nicolás Maduro en una rueda de prensa internacional decía que en Estados Unidos se habían generado en el año 2018 más de 4 mil noticias negativas sobre Venezuela, eso sin contar el resto de las corporaciones mediáticas en el mundo. Desde el periodismo, ¿Cómo podemos contrarrestar esa campaña mediática criminal contra Venezuela y hacerle frente?
Efectivamente la campaña contra Venezuela en términos comunicacionales no es producto de la improvisación sino de la articulación entre los principales medios de comunicación de los países de América Latina y de Europa, los cuales están alimentados por las grandes agencias de noticias que hacen vida en Venezuela y son las que generan permanentemente insumos para alimentar esas matrices, esto, sumado a la forma de construcción que existe fuera que tiene un objetivo claro de demonizar el proceso encabezado por Nicolás Maduro y en general por el chavismo para trasladar hacia afuera el sentido común acerca de que la situación es tan crítica que es necesario una intervención internacional. Contra eso existen varios niveles para contrarrestar. Uno tiene que ver con el nivel que planteé, sencillamente, la legalidad y legitimidad del proceso electoral reciente, desde la defensa de Venezuela como un espacio político-democrático, donde se han generado elecciones recientemente, más de cuatro, que han sido ganadas y donde ha habido observadores internacionales. Es necesario plantear la incoherencia de la derecha que reconoce los resultados cuando gana pero no los reconoce cuando pierde y, en un segundo nivel plantear que en Venezuela se ha propuesto la ampliación de la democracia, justamente, basada en la experiencia de una democracia participativa y protagónica; por lo tanto, existe en realidad, un proceso y un debate sobre la democracia, más rico, de lo que existe en los países de Europa o América Latina. Por otra parte, plantear, por ejemplo, las experiencias de organización y mostrar como existe una parte de la sociedad, del chavismo, que está organizándose para hacer frente a los problemas de distribución, para producir, para resguardar sus territorios ante los ataques; que el chavismo como experiencia es mucho más amplia y va más allá del Gobierno o del mismo partido. Entonces, según los espacios en los que estemos, es necesario plantear alguno de los niveles y así, efectivamente, desenmascarar lo que es la construcción alrededor de lo que sucede en Venezuela, cómo eso está construido o se está construyendo, es decir, lograr salirse del idioma, de las palabras que los grandes medios nos imponen para hablar sobre Venezuela y hablar sobre lo que está pasando desde el vocabulario que nos interesa plantearlo hacia afuera, salir pues del arrinconamiento al cual han puesto a todo el mundo respecto al asunto de Venezuela para justamente, hablarlo en el idioma político que nos interesa.

En días pasados entrevistamos a Thierry Deronne y nos apuntaba que en una gira que realizaste por Europa hacías un balance en el que apuntabas: “estamos prácticamente solos” en esta batalla, ¿Qué percibiste en esa visita y cómo hacerle llegar a ese ciudadano europeo -común y corriente- un mensaje diferente de lo que ocurre en Venezuela?
Creo que una forma de poder romper con la soledad es a través de una explicación de Venezuela que no necesariamente sea a través de sus vocerías, discursos o narrativas oficiales o de Gobierno. Creo que una de las maneras para poder, justamente, abrir el debate y salir del espacio de acorralamiento tiene que ver con presentar lo que sucede en Venezuela desde otras voces, por ejemplo, del movimiento feminista, voces de comuneros y comuneras, voces de gente organizada en sus barrios para la distribución de alimentos, voces de cultores, de artistas, de periodistas, es decir, ampliar la cantidad y la forma de contar lo que sucede acá, justamente para poder acercarse a una estrategia, a una arquitectura diferente a lo que plantean los grandes medios porque, al final, es una campaña orquestada para aislar a Venezuela. Creo que es necesario esa ampliación, es necesario salirse de la figura de Nicolás Maduro como cuasi única forma de defensa del proceso bolivariano fuera de las fronteras, sobretodo, pensando en sociedades como las europeas donde el tema de liderazgo, es un tema que no están sencillo plantear como si lo es en Venezuela o en Argentina. Por lo tanto, la mejor forma de defensa, en este momento, para ciertos sectores, para convencerlos de la necesidad del apoyo a Venezuela, es debatir sobre lo que enamora del proceso, que es su experiencia de construcción en cuanto al poder territorial, al poder comunal organizado. Desde ese lugar y con una narrativa que reconozca dificultades, que plantee los problemas que están en los debates cotidianos del chavismo, poder abrir así a Venezuela desde esa forma de contarla. Creo que es una manera que puede tener fuerza para volver a acercar a la gente que se fue, para poder plantear cómo son los problemas, cómo se debaten los problemas entre la gente y salirse del espacio de debatir a Venezuela solamente desde la figura de Nicolás Maduro o algún dirigente de peso. Plantear ese debate desde lo que sucede en lo que sería el subsuelo de la Revolución Bolivariana, un subsuelo de lo que emergió en todo este tiempo y un debate sobre la gente de a pie, la gente humilde que es la que construye el proceso de transformación y la Venezuela potencia, la que está peleando para no ser aplastada ni por la escalada internacional- nacional ni por ser desplazada al interior de la Revolución por los sectores que no tienen esa visión de la transformación en su proyecto.