Pitu

UPN y PP han puesto el grito en el cielo por el acto de reconocimiento que el gobierno de navarra celebrará este sábado en memoria de las víctimas del Estado y de los grupos de ultraderecha.

La Ley aprobada por el gobierno de Nafarroa está suspendida por el gobierno español, y este acto es lo único que puede hacer el ejecutivo navarro. Aun así, a UPN y PP les parece un escándalo.

Pero, quiénes son estas víctimas? Quienes son sus victimarios y que castigo recibieron por ello? De sobra conocidos son los casos de German Rodriguez, Gladys del Estal, Mikel Zabalza, Mikel Castillo o Anjel Berrueta… en todos ellos los autores de sus muertes, policías españoles, salieron impunes y encima fueron condecorados.

Pero hay otros casos, menos conocidos, que han quedado en el olvido. Personas asesinadas en una discoteca por un guardia civil ebrio, como Santiago Navas y Jose Nuin. Asesinados en extrañas circunstancias, la larga mano de los aparatos del Estado, como Basajaun o Naparra. Personas como Javier Escalada o Unai Villanueva, que se suicidan tras ser torturadas o para no volver a prisión. Navarros tiroteados sin razón alguna, como Francisco Alonso, o militantes de ETA que aparecen muertos en una zona cercada por la Guardia Civil, como Susana Arregi y Jon Lizarralde en la Foz de Irunberri. Manifestantes ejecutados en plena calle, como Jose Luis Cano, o personas tiroteadas en la muga como el inmigrante portugués Jesus Do Santos o el vecino de Zugarramurdi Miguel Iturbe.

El Estado también es responsable de las muertes de pastores y montañeros muertos al explotarles las bombas que su ejército dejó en nuestros montes tras sus maniobras, es el culpable de la muerte de toda una familia en Etxarri Aranatz por la explosión de una granada: Satur, Jose Luis, Segundo, Gloria, Jesus Miguel… Y la lista es mucho más larga. Tan larga como desconocidas las personas que la componen.

Es responsabilidad del gobierno de Nafarroa arrojar luz sobre todas las vulneraciones de derechos humanos que se han producido en nuestro herrialde. Y no solamente sobre las que han tenido resultado de muerte. Este acto es un primer paso, pero después tendrán que venir otros, como investigar los casos de tortura, reconocer los casos de violencia policial que han dejado centenares de heridos, depurar responsabilidades y en definitiva, hacer un relato completo y diverso del sufrimiento de este pueblo durante las últimas décadas de enfrentamiento.

Verdad, justicia y reconocimiento, y sobre todo, garantías de no repetición.