Hace unos días era detenido un joven en Murcia (en España) por “burlarse de las víctimas de un accidente de avión” en la red social Twitter.

Ese mismo día, el diario español ABC mostraba una gran preocupación... porque el Gobierno esté valorando la regulación de las redes sociales. El Gobierno, por cierto, no de España, sino de Venezuela.

El ABC aseguraba que “el Gobierno de Maduro quiere ahora amordazar Twitter”, porque la Fiscal General de Venezuela había sugerido la necesidad de regular las redes sociales de Internet.

El ABC subrayaba el “revuelo” existente en Venezuela por dicha posibilidad, “revuelo” que –al parecer- no existe por las detenciones en territorio español basadas en comentarios publicados en Twitter.

Tampoco existe “revuelo” -para el diario ABC- por la aplicación de la Ley Mordaza recientemente aprobada por el Gobierno español, que limita gravemente el derecho de manifestación y, sobre todo, el trabajo de la prensa en movilizaciones y protestas de calle.

Al ABC –y a otros medios españoles- les preocupan mucho las detenciones en Venezuela, pero poco las que se producen en el Reino de España. ABC publicaba una noticia redactada por su socio en Miami, el “Diario de las Américas”, según la cual, en 2014, se produjeron seis detenciones en Venezuela por informaciones en twitter. Ni una palabra, eso sí, sobre las 21 personas detenidas ese mismo año y también por publicaciones en Twitter... en territorio español.

Y es que en España controlar Twitter y detener a personas por su uso indebido significa más democracia. En Venezuela, por el contrario, es la prueba definitiva del carácter totalitario y dictatorial de su Gobierno.