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A pesar de las dificultades de la comunicación y de estar sometido a un régimen carcelario en el que le prohíben visitas ajenas a su familia y a su entorno, Otegi respondió a La Jornada un cuestionario en el que reconoce que el cese de la violencia es irreversible y definitivo, y que no tiene esperanzas de que el Tribunal Constitucional anule la condena por la que está en prisión.

Arnaldo Otegi, uno de los líderes más carismáticos del independentismo vasco, está encarcelado desde el 16 de octubre de 2009. A pesar de su encierro en la prisión de Logroño, en La Rioja, mantiene intacta su influencia política y social en parte de la sociedad vasca, que lo reconoce como uno de los principales responsables del histórico paso que dio la izquierda nacionalista de renunciar al uso de la violencia con fines políticos, medida previa para que ETA declarara, el 20 de noviembre de 2011, el cese definitivo de la lucha armada.

A pesar de las dificultades de la comunicación y de estar sometido a un régimen carcelario en el que le prohíben visitas ajenas a su familia y a su entorno, Otegi respondió a La Jornada un cuestionario en el que reconoce que el cese de la violencia es irreversible y definitivo, y que no tiene esperanzas de que el Tribunal Constitucional anule la condena por la que está en prisión.

El dirigente vasco, de 55 años, fue detenido en octubre de 2009 junto con otros diez militantes de la izquierda independentista por el presunto delito de reconstruir el aparato político de la proscrita Batasuna. La Audiencia Nacional lo condenó en septiembre de 2011 a diez años de cárcel; meses después el Tribunal Supremo revisó la sanción a la baja y la fijó en seis años y medio. De cumplir íntegra la pena, saldrá en abril de 2016.

–¿Qué opina de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo?

–La sentencia restituye el respeto a los derechos humanos frente a la arbitrariedad y la excepcionalidad con que se aplica la política penitenciaria a los independentistas vascos. Creo sinceramente que así como el aval que ese mismo tribunal concedió a la política de ilegalizaciones del independentismo vasco nos trasladó (y así lo entendimos) una señal inequívoca de que mientras persistiera la actividad armada de ETA, la comunidad internacional avalaría las políticas restrictivas respecto a determinadas libertades fundamentales, como el derecho de asociación, etcétera. En esta ocasión envía otra señal inequívoca a los gobiernos de España y Francia: tras el cese unilateral de la violencia de ETA la comunidad internacional no avala las políticas de excepción contra nuestro pueblo.

–Bildu ha dicho que van a evitar cualquier situación que lastime el sentimiento de las víctimas. ¿Coincide con esta postura? ¿Cree que es mejor intentar la reconciliación entre las partes?

–En el libro-entrevista Tiempo de luces ya manifesté claramente mi posición sobre este tema, en el sentido de que así como la solución al problema de la existencia de cientos de presos vascos pasa por nuestra libertad, ésta se debe de materializar desde la voluntad y el compromiso responsable de no añadir una sola gota de sufrimiento más a ninguna víctima del conflicto. Estoy, pues, de acuerdo con esa posición expresada por Bildu.

–El partido en el gobierno asistió a la manifestación convocada por la AVT contra la sentencia de Estrasburgo. Ahí se pidió, entre otras cosas, que España se salga del Convenio Europeo de Derechos Humanos. ¿Qué opina?

–El Partido Popular (PP) es hoy rehén de una estrategia perversa que alimentó durante el proceso de paz desarrollado por el señor (ex jefe de gobierno, el socialista Jose Luis Rodríguez) Zapatero. El PP entonces instrumentalizó el dolor de las víctimas y así las convirtió en un poderoso lobby que hoy se vuelve indignado contra quienes lo crearon y alimentaron con mentiras, falsedades y manipulaciones. Su asistencia a esa manifestación nada tiene que ver con el respeto a las víctimas, su único objeto es tratar de restablecer y mantener sus debiles equilibrios internos.

–¿Cuál es su situación actual dentro de la prisión?

–Tanto mis compañeros como yo seguimos cumpliendo la condena que se nos impuso y seguimos a la espera del pronunciamiento del Tribunal Constitucional. Y le aseguro que se pronunciará en contra de la libertad. Sencillamente no nos perdonan nuestra decidida apuesta por la paz.

–Le han prohibido las visitas al margen de la familia. ¿Qué motivos atribuye a esta medida de excepción?

–Para ser rigurosos le diré que lo que se me han prohibido son las visitas que hace unos meses y con carácter extraordinarios se me habían concedido con líderes sindicales, políticos, eurodiputados, etc... Sobre los motivos creo que hay uno fundamental: ¿Cómo negar la existencia de presos políticos en el Estado español si por la cárcel de Logroño ( y otras) desfilan en el turno de visitas líderes sindicales, parlamentarios, prensa internacional, etc.?

Tratar de ocultar los problemas es una vieja estrategia de todos aquellos que le tienen miedo a la realidad. Hoy es más cierto que nunca que el capitalismo, el imperialismo y el autoritarismo necesitan utilizar permanentemente la mentira para tratar de mantener narcotizados el máximo tiempo posible al máximo de gente posible. Felizmente creo que la actual crisis está dejando cada vez más al descubierto sus grandes mentiras.

¿Qué noticias recibe en prisión sobre la situación actual del proceso de paz?

–Sigo muy de cerca todos los acontecimientos políticos, sociales y económicos de mi pueblo, evidentemente, con las dificultades que la prisión genera. Pero la prisión, aunque lo pretenden, no puede limitar nuestra capacidad de pensamiento, aunque sí la de nuestro movimiento. En cuanto a la primera, trato junto a mis compañeros de seguir aportando análisis y propuestas a los compañeros en el exterior.

–Parece que la mayoría coincide en que el proceso de paz es irreversible, pero también existe la sensación de que no hay grandes avances, ¿coincide con esta apreciación?

–Quisiera ser extremadamente preciso a la hora de utilizar determinadas expresiones para evitar equívocos a la hora de analizar la actual situación. En primer lugar quisiera dejar claro una reflexión que tras cuatro años en la cárcel y luego de dos años de la declaración de ETA, yo me atrevería a elevar a definitiva: el gobierno de España no tiene interés en la paz, no la desea y añora el escenario anterior en donde la existencia de la violencia armada de ETA le permitía esgrimir el enemigo interior necesario para ocultar su profunda naturaleza antidemocrática, antisocial y autoritaria. La desaparición de la violencia armada de ETA le genera un grave problema, en la medida en que ya no existe excusa para no abordar el debate político real que no es otro que el respeto al derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco.

“El haber propiciado este escenario es el delito real que nos tiene en prisión.

Por tanto, no existe proceso de paz, porque el Estado le tiene miedo a la paz, puede resultar duro, pero esa es la realidad. Por ello se niega y se negará a que se produzcan avances en los terrenos donde su concurso sea necesario (presos,...) porque necesita y añora el escenario anterior y ahora trata de construirlo siquiera de forma virtual; ahora su nueva consigna es que ETA sigue existiendo. Si no entendemos esta posición del Estado, no acertaremos en el análisis y en el procedimiento a seguir que no es otro que el que dio origen al cambio de estrategia: hay que seguir avanzando de manera unilateral independientemente de lo que pida, diga y haga el Estado.

–¿Cree que es verdad que el cese del fuego de ETA es irreversible y definitivo?

–Sí, es irreversible y definitivo.

–¿Cuándo cree que se pueda llevar a cabo el desarme de ETA?

–No dispongo de la información necesaria para adelantar alguna fecha al respecto. En todo caso, el desarme debe formar parte de la agenda de las consecuencias del conflicto y debe llevarse a cabo con la implicación de las diferentes partes implicadas.

–¿Qué cambios ha experimentado usted, para bien y para mal, tras esta larga temporada en prisión?

–Bueno, le diré que sumando a estas alturas todas mis estancias en prisión, llevo ya 11 años cumplidos y caminando hacia los 12. Soy un hombre profundamente optimista, un optimista preocupado quizás. Así que no creo que haya experimentado cambios para mal, sinceramente; en cuanto para bien les diré que estos últimos cuatro años nos han reafirmado a mis compañeros y a mí en la decisiva apuesta por las vías pacíficas y democráticas que realizamos. Sabíamos que al Estado no le interesaba y le incomodaba ese escenario y cuatro años después eso ha quedado en evidencia. Además y, para bien, le diré que esos cuatro años de secuestro legal nos han hecho más independentistas, más socialistas, más revolucionarios, más internacionalistas, más solidarios, más vascos, más tolerantes, más formados y mejores personas. Así que definitivamente la reinsercción a la española definitivamente no funciona.

–¿Qué opina del proceso que se abre ahora en Catalunya con la convocatoria a un referendo de autodeterminación para el 9 de noviembre de 2014?

–La situación de Catalunya evidencia la certeza y veracidad del análisis que venimos haciendo desde el proceso de Lizarra-Garazi (que inició en 1998), en el sentido de que el modelo territorial y político surgido de la transición española está feliz y definitivamente agotado... Sin recorrido ni táctico ni estratégico.

Ahora se abren sólo dos escenarios posibles: el más realista es el que nos hace prever un proceso de recentralización del Estado; y el que nosotros consideramos mejor, pero altamente improbable, de un proceso realmente democrático y constituyente en el que se reconozca el derecho de autodeterminación a vascos, catalanes, galegos. En lógica y acertada perspectiva los catalanes han concluido que ese segundo escenario no es posible y por lo tanto deben avanzar unilateralmente a la independencia... En mi opinión los vascos deberíamos, con una hoja de ruta propia, sin prisas, pero sin pausas, acompañarles en ese camino.