La sociedad vasca ha mostrado, repetidamente, su rechazo a la actual política penitenciaria. Ésta, no es una frase hecha, no es un lugar común, no es una afirmación gratuita: es una realidad. De esta realidad, tenemos constancia todas las personas que, por vinculación familiar o afectiva, por responsabilidad política, social o sindical, por actividad en el campo de los derechos humanos, conocemos y vivimos la política de dispersión y sus graves consecuencias.

En mayo, van a cumplirse 28 años de la aplicación general y sistemática de esta política a las presas y presos políticos vascos. Cuando se han cumplido ya 5 años del cese definitivo de la actividad armada de ETA, y pese a todas las expectativas, la política de dispersión permanece vigente, activa y en los mismos parámetros de castigo añadido y sufrimiento que la han sustentado durante tres largas décadas. La declarada voluntad del gobierno español, es que esta política de excepción se perpetúa aún a costa de prolongar indefinidamente, la vulneración de derechos.

Es hora de que el reiterado rechazo de la sociedad a esta política penitenciaria, encuentre las vías en las que puede hacerse efectivo. Con ese objetivo, Etxerat viene manteniendo desde el pasado otoño, encuentros y reuniones con diferentes agentes políticos y sindicales. No buscamos adhesiones para Etxerat, no buscamos firmas ni buscamos apoyos: buscamos un compromiso de trabajo, que refleje y canalice esa voluntad mayoritaria de desactivar la política de dispersión. Un compromiso de trabajo activo que los diferentes partidos y sindicatos desarrollen con la responsabilidad que la sociedad está exigiendo.

Sabemos que es un proceso largo y no exento de complicaciones. Sin embargo, en los encuentros mantenidos hasta el momento, hemos percibido la voluntad y responsabilidad necesarias para hacer que este compromiso sea posible. Con PSE-EE, EH BILDU, PNV, ELKARREKIN PODEMOS, AHAL DUGU NAFARROA, IZQUIERDA-EZKERRA, EZKER ANITZA, GEROA BAI, CCOO Euskadi, UGT Euskadi, LAB, ELA, CGT, CNT, ESK, HIRU, EHNE y STEILAS hemos compartido la necesidad de poner fin al alejamiento, y a la situación de los presos gravemente enfermos. Dos medidas, dentro de todas las que conforman la política penitenciaria de excepción, que, por sus graves consecuencias, exigen su urgente desactivación. Un punto de partida para avanzar en el respeto a los derechos de todas las personas. Un acuerdo amplio y plural, que ofrezca a la sociedad cauces, alternativas, posibilidades, para alcanzar un escenario de normalización política y social que, en este momento, tiene cerradas todas las vías.

Hoy presentamos la puesta en marcha de esta iniciativa cuyo objetivo compartimos con agentes políticos, sociales y sindicales. La primera estación del trayecto hacia un Acuerdo Social contra el alejamiento, por la excarcelación de los presos gravemente enfermos, por el respeto a los derechos de todas las personas. Lo iniciamos, con las puertas abiertas a otras fuerzas sindicales, a los agentes sociales, organismos, asociaciones, y a toda la ciudadanía. Lo presentamos con la esperanza que esta sociedad necesita, y la confianza puesta en la responsabilidad de las fuerzas y agentes que la representan.