Xabier Rey Urmeneta, vecino del barrio iruindarra de Donibane de 38 años, es la última víctima mortal de la política carcelaria. Etxerat comunicó anoche su fallecimiento en Puerto-III, a más de 1.000 kilómetros de casa, sin confirmar la causa, aunque se apunta a un suicidio. Llevaba diez años preso y gran parte de este tiempo, en aislamiento.

«Etxerat confirma la muerte del preso político vasco Xabier Rey hoy en la prisión de Puerto-III, a 1.050 kilómetros de Euskal Herria». Este escueto mensaje difundido a las 20.30 de anoche hacía lamentablemente irreversible el rumor extendido poco antes y que apuntaba al suicidio de un preso vasco. La información sobre lo ocurrido a la hora de cerrar esta edición era muy escasa, a la espera del viaje emprendido ya por familiares y abogados hacia el penal andaluz, pero sí son perfectamente conocidas y muy relevantes las circunstancias de cautiverio de este joven de Donibane (Iruñea). En los diez años que ha pasado entre rejas siempre ha estado en primer grado, ha padecido aislamiento y estaba en una de las cárceles más lejanas posibles, en la otra punta de la Península.

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Según recordó Etxerat en su nota, Rey fue detenido en 2008 «y cumplía condena en primer grado en esta prisión andaluza, lo que acrecienta aún más las duras condiciones de vida que sufren los presos vascos. Queremos mostrar todo nuestro apoyo y solidaridad con la familia y allegados de Xabier Rey en estos momentos tan difíciles. Etxerat quiere reiterar en este amargo momento que es más necesario que nunca acabar de una vez por todas con la dispersión y el resto de medidas de excepción que incrementan la dureza de la pena impuesta».

En Puerto-I falleció ya víctima de un edema pulmonar el elorriarra Arkaitz Bellon hace ahora cuatro años. Y también muy lejos, en Badajoz, perdió la vida por un infarto fulminante el galdakoztarra Kepa del Hoyo el pasado 31 de julio. Si se confirma que Rey ha fallecido víctima de un suicidio, sería la primera muerte de este tipo desde las de Igor Angulo en 2006, Joxe Anjel Altzuguren en 2005 y Oihane Errazkin en 2004.

Algeciras, Puerto y Almería
Rey fue detenido en 2008 junto a otras tres personas, aunque luego dos de ellas quedaron absueltas. Pasó primero por Soto del Real (Madrid), luego por Topas (Salamanca), y desde entonces por las más lejanas de la Península con la salvedad de un paréntesis en Valdemoro (Madrid) con ocasión del juicio en la Audiencia Nacional.

Así, primero fue llevado a Botafuegos (Algeciras), más tarde a Puerto-III (Cádiz), desde ahí a El Acebuche (Almería) y finalmente de vuelta a Puerto-III, donde ha permanecido al menos los últimos siete años.

En un pequeño artículo de presentación escrito para Herrira de Donibane en 2012, el propio Rey explicaba su apodo de “Antxo” y cómo había sido detenido en el piso en el que vivía en Alde Zaharra de Iruñea.

Sobre su paso por la cárcel, ya en aquel entonces remarcaba que «en la mayor parte de las cárceles he estado en aislamiento, sin ninguna justificación legal para ello». Y añadía: «En el día a día nos topamos con un montón de obstáculos: la imposición de tener que estar 20 horas diarias en una celda de 20 metros cuadrados, con muy poco tiempo de patio, con espacios ínfimos para practicar deporte y en ocasiones llenos de gente, con dificultades para estudiar, con alimentación mala y desequilibrada, con problemas terribles para poder realizar trabajos manuales y para disfrutar del tiempo de ocio».

En aquel momento, Rey estaba intentando cursar estudios universitarios de Pedagogía, «de la manera que puedo y que me dejan. Por el momento he aprobado los exámenes y estoy animado para continuar adelante».

La situación de aislamiento se mantuvo posteriormente, puesto que en 2013 él y Oskar Barreras llevaron a cabo una protesta por esta situación. Etxerat explicó entonces que el preso de Iruñea fue enviado a la celda de castigo a raíz de un incidente con un funcionario. Barreras llegó a presentar una denuncia en el Juzgado de Guardia de Puerto de Santa María.

26 años de condena
Llama la atención igualmente la elevada condena que le impuso la Audiencia Nacional pese a no atribuírsele ningún atentado. Ascendió a 26 años al ser considerado junto a Aurken Sola como miembro de un nuevo comando de ETA denominado “Hego Haizea”. La pena se justificó por los delitos de «pertenencia a banda armada», «depósito de armas y explosivos» y «tenencia de explosivos».

La Fiscalía intentó igualmente que se les aplicara otra condena por «conspiración para cometer atentados terroristas», aludiendo a que se les había hallado un pendrive con supuesta información sobre objetivos. La sentencia lo descartó indicando que no había planificación concreta para «una acción delictiva bien delimitada».

Denunció «la bolsa», golpes en los testículos y amenazas con su compañera también detenida

La imposición del régimen de aislamiento ha marcado el paso de Xabier Rey por las cárceles españolas, pero antes de eso tuvo que atravesar cinco días de incomunicación en manos de la Policía española, tras lo que hizo pública una dura denuncia de torturas. Fue en noviembre de 2008, lo que convierte en este caso en uno de los últimos graves de tormentos, puesto que posteriormente esta práctica iría entrando en recesión.

Cuando se produjo el traslado a la Audiencia Nacional, donde los cuatro detenidos pudieron comparecer con abogado de confianza, Rey narró que había padecido la aplicación de «la bolsa» para provocarle asfixia, que le habían dado golpes en los testículos y que habían utilizado a su compañera también detenida, Araitz Amatria, como elemento de presión sicológica, haciéndole creer que la iban a violar. También refirió que los agentes le habían amenazado con ponerle electrodos.

El juez que dirigió la operación era Santiago Pedraz, entonces titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional. Rey, Amatria y Sola negaron todo lo que habían declarado en los calabozos, señalando que había sido impuesto bajo tortura, pero fueron enviados a prisión, al igual que el cuarto arrestado, Sergio Boada.

El testimonio de torturas de Xabier Rey fue coherente con el del resto de capturados por la Policía española. Así, Aurken Sola también dio cuenta de numerosos golpes, detalló que en el traslado a Madrid le amenazaron con «pegarme dos tiros»&flexSpace;y que una vez allí lo hicieron con «violarme con un palo», ponerle electrodos y detener también a su compañera. Y ambos coincidieron en que durante los cinco días y sus noches en los calabozos habían sido obligados a permanecer en posturas forzadas.

Por lo que respecta a Araitz Amatria, explicó haber padecido «algunos golpes», pero también «muchas amenazas y presiones», sumadas a las «posturas forzadas» de que hablaron también los otros detenidos.

Desde ese primer momento ya quedó en evidencia que no se imputaba ningún atentado a los cuatro arrestados, aunque sí se les señalaba como miembros de un comando de ETA. Tanto Amatria como Boada, de hecho, fueron acusados en la vista oral en la Audiencia Nacional por la Fiscalía, que reclamó contra ambos una condena de ocho años de cárcel en concepto de «colaboración». La sentencia los exculpó dejando claro que nada de ello estaba determinado. Este juicio tuvo lugar en 2011.

Las detenciones se habían producido en Iruñea en el caso de Xabier Rey y Aurken Sola, en la localidad de Añorbe en el de Boada y en Valencia (donde estaba de vacaciones) en el de Amatria. Desde entonces Rey ya no volvería a pisar su ciudad; los últimos nueve años y medio de vida los ha pasado entre rejas en Madrid y Andalucía.R. S.

Más de 20 presos vascos entre Puerto-I y Puerto-III

Como se viene denunciando, con el incesante agravamiento de la política de aislamiento las cárceles más alejadas de la Península son también las que más presos políticos vascos encierran en sus muros. Y entre ellas la localidad gaditana de Puerto de Santa María se lleva la palma. Según el último listado de Etxerat, en Puerto-I hay diez presos de EPPK y había once en Puerto-III, donde ha pasado los últimos años Xabier Rey Urmeneta y donde se ha producido el fatal desenlace. Supone, por tanto, prácticamente el 10% del Colectivo. En ese penal siguen hoy Aitor Agirrebarrena, Oskar Barreras, Ibai Beobide, Jon Bienzobas, Manex Castro, Aitor Cotano, J. M. Dorronsoro, Joseba Enbeita, J. Mari Etxeberria y Unai Parot. En Puerto-III se encuentran también Dani Pastor e Iñaki Bilbao.

 

VIDEO - Etxerat y Sortu afirman que la muerte de Xabier Rey se podía haber evitado y culpan al PP y a su política penitenciaria
Afirman que no se puede hablar de una muerte natural dadas las condiciones de encarcelamiento que sufría el preso político vasco de Donibane. Según las primeras informaciones, Rey se habría suicidado. Su familia se encuentra ya en Cadiz a la espera de los resultados de la autopsia. Hoy comenzarán las movilizaciones.

La denuncia de la muerte de Xabier Rey ha llegado de la mano de Etxerat, Sortu, Ernai y LAB que en sendas comparecencias han denunciado lo que califican como una muerte provocada por la política penitenciaria.

 

Cientos de personas ofrecen una calurosa despedida a Xabier Rey
Amigos, familiares, compañeros de militancia y vecinos de Donibane se han reunido en el cementerio de Iruñea para dar un último adiós al preso político vasco Xabier Rey. «Tú sonrisa se dibujará en las caras de nuestros hijos e hijas», ha señalado Miren Zabaleta en un acto de despedida cargado de emoción y rabia por la muerte de un preso político a 1.000 kilómetros de su hogar.

Pasadas las 13:15 el cuerpo de Xabier Rey ha llegado al cementerio de Iruñea a hombros de amigos y familiares, cruzando un largo pasillo de puños en alto, ikurriñas, banderas de Nafarroa y banderolas que reclaman la repatriación de los presos políticos vascos. Las lágrimas se han mezclado con los aplausos, y estos con los gritos de «Antxo, gogoan zaitugu».

Al final de este camino dos vecinos del barrio han sido los encargados de bailar el aurresku en honor a Rey, antes de entrar a un crematorio que ha quedado pequeño ante la multitud que ha acudido a despedir al vecino de Donibane.

Tras ello, en un escenario montado para la ocasión, han sido sus amigos, compañeros desde la ikastola Amaiur, quienes han querido recordar a Rey con una sonrisa. Una cuadrilla que en 2008 vivió la detención, tortura, encarcelamiento y alejamiento de varios de sus miembros y que ahora crece con nuevas vidas: «Les han robado la oportunidad de conocer al tío ‘Antxo’, pero ten por seguro que les hablaremos de tí y estarán orgullosos». Pero han recordado, tal y como lo hizo Rey en la canción que escribió para El Trono de Judas, que «el día que nos alejaron, quedamos atados al cordón umbilical de este pueblo».

Miren Zabaleta, coordinadora de Sortu y compañera de Rey también en la ikastola, tampoco ha olvidado «esa marca propia» que era su sonrisa. «Tú sonrisa se dibujará en las caras de nuestros hijos e hijas. No lo dudéis», ha señalado. «Que tu sonrisa sea nuestro estandarte para reivindicar que los queremos a todos en casa».

Zabaleta, asimismo, ha recordado una anécdota de la infancia, cuando conoció a Rey, ambos castigados en la ikastola. «Me propusieron un juego. Policía contra vascos. Desde muy pronto sabía quién era».

Zabaleta ha subrayado el compromiso militante de Rey y el amor y dolor que sentía por su pueblo: «Es el mismo dolor que hoy tenemos todos los que nos hemos juntado aquí. Ese dolor que se crea cuando se juntan el amor y el dolor». «Porque a Antxo lo han matado a más de 1.000 kilómetros de aquí. Lo ha matado una política de crueldad que trata de acabar con la ansias de libertad de este pueblo y de los rehenes que estan dispersados por los estados español y francés», ha añadido.

Una política encabezada «por el Gobierno español y el PP, pero que no carece de cómplices», ha apuntado.

 

EPPK culpa a los ejecutores de la dispersión y a quienes no afrontan esta «urgencia»

EPPK ha expresado sus condolencias por la muerte de Xabier Rey en un comunicado que subraya cómo el preso de Iruñea sufrió «el tratamiento más cruel». Y señala responsabilidades: a la principal de quienes alejan a los presos suma la de quienes apoyaron la dispersión en su momento y la de quienes hoy «no responden con firmeza a esta necesidad urgente».

Euskal Preso Politikoen Kolektiboa (EPPK) advierte una triple responsabilidad en la política carcelaria que ha llevado a la muerte de Xabier Rey. En un comunicado llegado hoy a NAIZ, señala la «primera y principal» del Estado español por imponer el alejamiento y la dispersión, pero añade también la de quienes «en su momento ampararon o aplaudieron esta política», así como la de quienes hoy día «no responden con la firmeza necesaria a la urgencia que expresa la mayoría de la sociedad vasca para desactivarla».

El Colectivo anuncia que hará un duelo de tres días en las cárceles. Y llama a participar en la manifestación de este sábado en Iruñea. Desde ese mismo momento se iniciarán el duelo y las iniciativas de denuncia en las prisiones, en la que cada cárcel y módulo decidirán qué hacer («poner crespones negros, acciones de propaganda, cartas de denuncia, rechazar la comida, ayunos...», detalla).

Sobre lo acontecido en Puerto-III, EPPK recuerda que Xabier Rey Urmeneta ha estado durante esta década desde su detención en 2008 «en el tratamiento más cruel. Pese a ser un régimen presuntamente de excepción y para un periodo definido, se nos aplica a los presos y presas vascas de modo permanente y sistemático, y la expresión más cruel de ello es la muerte de Xabier». Traslada sus condolencias a los familiares y amigos y añade que «recogemos y guardaremos a Xabier en nuestra memoria colectiva y personal, y lo llevaremos con nosotros hasta el último puerto, desde la lucha de hoy a la Euskal Herria liberada del mañana».