Cientos de personas han participado esta tarde en el Casco Viejo de Bilbo en la manifestación con la que se ha recordado a Txabi Etxebarrieta cuando se han cumplido 50 años de su desaparición física, incidiendo en su contribución a la lucha por la liberación nacional y social de Euskal Herria, así como la vigencia de las ideas que defendió.

La movilización, en la que han participado veteranos militantes de la izquierda abertzale como Itziar Aizpurua, Jokin Aranalde o Tasio Erkizia, entre otros muchos, ha partido de la iglesia de San Antón. En ese lugar, han recordado desde Etxebarrieta Memoria Elkartea, se celebró hace medio siglo una misa en recuerdo al joven militante de ETA que le costó una multa de 50.000 pesetas de la época al párroco Claudio Gallastegi. Fuera del templo, la Policía franquista cargó contra las cientos de personas que mostraban su protesta por la muerte de Etxebarrieta en los aledaños.



Desde el colectivo promotor de los actos han incidido en que el impacto de aquella muerte fue brutal en la sociedad vasca. Así lo dejó escrito el artista Jorge Oteiza: «7 de junio, sacrificado en Benta Haundi, el primero de nuestra Resistencia última, cuando subo el 1 de noviembre ya he decidido que pondré en lo alto del Muro –en referencia al mural que preparaba para el santuario de Arantzazu–. El Hijo muerto, a los pies de la madre, que estará mirando, clamando al cielo…».



A las puertas de la emblemática iglesia también se ha escuchado antes de arrancar la marcha ‘Lehengo batean’, la canción que Imanol Larzabal dedicó a Etxebarrieta. Entre gritos de «independentzia, sozialismoa», «jo ta ke irabazi arte» o «Txabi gudari, gogoan zaitugu», la manifestación se ha adentrado en las Siete Calles encabezada por una silueta de quien hoy se cumplía medio siglo de su muerte, seguida de una gran ikurriña.

Tras recorrer diferentes calles, la movilización ha finalizado en la plaza popularmente conocida como de los Hermanos Etxebarrieta, a donde se ha accedido con la melodía que Ennio Morricone compuso para la mítica película ‘Novecento’. El coro Euskaria ha interpretado ‘Xalbadorren Heriotza’, antes de que una veintena de dantzaris bailasen un agurra a quien residió en esta misma plaza en su hogar familiar. Al finalizar, se han sucedido los gritos de «Txabi gudari, agur eta ohore» antes de que la música haya vuelto a tomar protagonismo.



En una breve intervención que ha cerrado el acto, se ha subrayado la aportación de Txabi Etxebarrieta y su generación a las bases políticas e ideológicas que contribuyeron a definir el proyecto de la izquierda abertzale.

No ha sido tan solo una mirada al pasado, ya que se ha destacado la vigencia de un proyecto feminista, euskaldun, socialista e internacionalista, que protege la riqueza de la diversidad. «Este pueblo y su lucha están más vivos que nunca –han enfatizado–. Y lo seguirán estando, mientras exista una sola injusticia por la que luchar». Los reunidos han acabado entonando ‘Eusko gudariak’.



Solicitud a Lakua



Al margen de los actos convocados hoy, el arquitecto Iñaki Uriarte ha solicitado recientemente al Ejecutivo de Lakua y a otras instituciones públicas del país que se incoe un expediente para la declaración de la escultura Par Móvil, obra del artista Jorge Oteiza (1908-2003), situada en 1994 en el paraje de Benta Haundi, en Tolosa, y de su entorno inmediato, como Bien Cultural Calificado con la categoría de Lugar Histórico y su posterior inclusión en el Registro General del Patrimonio Cultural Vasco.

 

Ante la tumba de Etxebarrieta reivindican que «todos los relatos sin excepción tengan cabida»
La figura de Txabi Etxebarrieta ha sido recordada hoy al mediodía al pie del panteón familiar que acoge en el cementerio de Derio sus restos, al cumplirse medio siglo de que cayera abatido por la Guardia Civil en Benta Haundi, en plena  dictadura franquista. Allí, Etxebarrieta Memoria Elkartea ha emplazado a «abordar sin complejos las trágicas y muy diversas consecuencias de un conflicto armado de hondas raíces políticas», para lo que ha exigido que «todos los relatos sin excepción tengan cabida, que todas las vulneraciones de derechos humanos sean registradas sin exclusiones y que nadie, tampoco el Estado, pueda blindarse ante la verdad».

Txabi-etxebarrieta

Decenas de personas, entre ellos familiares del propio Etxebarrieta y de Iñaki Sarasketa, quien acompañaba aquel 7 de junio de 1968 al militante de ETA fallecido, han participado en un sencillo acto ante su tumba decorada con un ikurriña, sus representativas gafas, una estrella roja de cinco puntas y su silueta. Los bertsos han dado paso a la ofrenda floral y aurresku de honor, al que ha seguido una pequeña intervención de representantes de la asociación organizadora.

Desde Etxebarrieta Memoria Elkartea han incidido en que el objetivo del acto era «claro y conciso», ser una herramienta esclarecedora para «remar hacia la verdad» y recordar el contexto en que se produjo la muerte del primer militante de ETA y la primera muerte atribuida a esa organización. Han destacado que durante décadas Euskal Herria, su sociedad civil, directa o indirectamente, han sufrido, no solo desde la guerra de 1936 en las faldas de Intxorta, Aritxulegi, Albertia o Gurs, también en la bahía de Pasaia.

«Txabi fue el primer miembro de ETA que arrebató una vida, y fue el primero al que se la arrebataron... pero Txabi, pese a su juventud, fue mucho más que eso», han manifestado, subrayando su papel en ETA pero también «en el empoderamiento de la clase trabajadora en el ámbito sociopolítico, acuñando el término de Pueblo Trabajador Vasco» y en el cultural. «En el momento que fue abatido por la Guardia Civil de Franco, colaboraba con el universal Jorge Oteiza en la redacción de un manifiesto para el renacimiento del arte vasco», han apuntado.

Han rememorado la reacción que suscitó hace 50 años la muerte de Etxebarrieta, que se reflejó en un funeral en la bilbaina iglesia de San Anton a rebosar, con representación desde el PNV a CCOO.Hoy, a las 19.00, tendrá lugar una manifestación para recordar aquello.

Aquella muerte agitó a Oteiza, como hoy han recordado, que decidió que en la portada del santuario de Arantzazu que proyectaba elevaría una figura, la del «hijo muerto a los pies de la Piedad», en homenaje a aquel joven de 23 años que tanto le había impactado. «La estatua denunciará siempre al hombre espiritual que la fabricó, la cultura y los propósitos políticos del pueblo que la utilizó y el sitio geografico en el cual se hizo, afirmó Oteiza», como hoy han traído al presente desde Etxebarrieta Memoria Elkartea.

Han reivindicado aquello que sucedió hace 50 años, sin intención de patrimonializar nada pero teniendo claro que la memoria es plural. «Es fundamental a efectos del futuro que se sepa bien lo ocurrido en las últimas décadas para garantizar y cimentar sobre bases sólidas un futuro de paz y convivencia. Abordar sin complejos las trágicas y muy diversas consecuencias de un conflicto armado de hondas raíces, exige –han remarcado– que todos los relatos sin excepción tengan cabida, que todas las vulneraciones de derechos humanos sean registradas sin exclusiones y que nadie, tampoco el Estado, pueda blindarse ante la verdad».

«Recordando a todos los que han dado todo por el sueño de la libertad, nos reafirmamos en el compromiso de siempre. La voz que no se puede enterrar es la vuestra soñadores de libertad», han concluido antes de entonar ‘Eusko gudariak’.