El barrio Bentaundi de Tolosa ha acogido un acto en recuerdo a Joxean Lasa y Joxi Zabala, secuestrado, torturados y muertos a manos del GAL hace 35 años. Ante el monolito en recuerdo a los dos tolosarras, han denunciado el olvido al que han estado sometidas las víctimas de la guerra sucia y han exigido el reconocimiento y reparación de todas ellas.

Se cumplen 35 años desde aquella noche en la que Joxean Lasa y Joxi Zabala desaparecieron en Baiona. Fueron secuestrados por el GAL, sometidos a duras torturas y muertos para después ser enterrados en cal viva. La historia es de sobra conocida en Euskal Herria, sin embargo Lasa y Zabala, junto a las víctimas de la guerra sucia y la violencia del Estado siguen sin ser reconocidas. El acto de este martes ha servido para reivindicar el reconocimiento y reparación de todas las víctimas, además de un relato que tenga en cuenta «todas las verdades».

Entre los familiares asistentes al acto han estado Axun Lasa, hermana de Joxean; Pili Zabala, hermana de Joxi; y su madre, Feli Artano. Han acudido asimismo representantes de EH Bildu como Arnaldo Otegi, Julen Arzuaga y Xabier Olano, el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodriguez y la alcaldesa de Tolosa, Olatz Peón (PNV). Tras un aurresku, el bertsolari Aitor Mendiluze ha recordado ante el gesto emotivo de las familias el sufrimiento de estas desde la desaparición hasta el hallazgo de los restos en Busot (Alicante) y el posterior juicio y ha denunciado las «sombras» que dejó en Euskal Herria la guerra sucia.

El necesario reconocimiento y la reparación de todas las víctimas ha centrado la intervención de Aimar Altuna (Sortu), quien ha incidido en la importancia de mirar la futuro y en la «voluntad de la izquierda abertzale de seguir dando pasos hacia la normalización». En este punto ha destacado que para avanzar en la convivencia es necesario que todas las partes den pasos y ha pedido a «todos aquellos que han tenido responsabilidad en el conflicto» que lo reconozcan.

Asimismo, ha lamentado que las víctimas de la guerra sucia y la violencia del Estado no han tenido el mismo tratamiento por parte de las instituciones. «¿Las familias de Lasa y Zabala no tienen derechos? ¿No son víctimas?», ha preguntado, para acto seguido pedir para todas las víctimas el mismo reconocimiento y reparación.

La verdad ha sido el tercer pilar del discurso de Altuna. «La verdad la componen todos los relatos. No aceptaremos la imposición de un relato único», ha expresado. El caso de Lasa y Zabala es, a su entender, uno de los ejemplos más claros de ese «relato único» por lo que 35 años después de aquellos trágicos hechos ha defendido la necesidad de cambiar esa lectura parcial del conflicto.

Altuna ha incidido en que la izquierda abertzale ha realizado su propio ejercicio con el el reconocimiento del daño causado y ha puesto en valor que una representación del PNV haya acudido al acto en memoria de Lasa y Zabala como un paso en la convivencia, y ha abogado por seguir avanzando en esa senda.