En Colombia, diferentes sectores sociales han convocado a sus bases y al pueblo en general a sumarse a unas jornadas de paro cívico para exigirle al Estado que atienda deudas sociales en torno a las cuales ya hubo varios procesos de negociación, que generaron pliegos de peticiones y posibles rutas de trabajo para dar respuestas a las mismas, pero hasta el momento los compromisos adquiridos por el gobierno de Juan Manuel Santos no han sido consagrados.

En el municipio portuario de Buenaventura en el departamento del Valle del Cauca, el paro cívico comenzó el pasado 16 de mayo para exigir se decrete “estado de emergencia social, económica y humanitaria en la localidad”, ya que hace tres años acordaron ciertas medidas en materia de educación que aún no han sido ejecutadas por lo que asumen el decreto de emergencia como un mecanismo que los proteja frente a un nuevo engaño.

Otra de las exigencias es la garantía del suministro de agua potable. El gobierno asegura que a través del Plan Maestro de Agua tiene prácticamente terminadas las plantas que llevarán el agua de manera ininterrumpida a la población, sin embargo, Manuel Bedoya, presidente de la Organización Nacional de Pescadores Artesanales, asevera que eso no podrá darse dado que no se ha realizado la instalación de las tuberías, ni de las bocatomas.

“Eso de que dicen que llegan los tanques no, las bocatomas no van a empezar, porque la tubería para transportar el agua ya se pudrió porque no había diseños. Tiene que comprar otra tubería”, asegura en una entrevista ofrecida por Bedoya al portal Contagioradio.

En la agenda de este paro se definió para este martes el acceso de camiones con alimentos para abastecer al municipio. “Los camioneros también nos van a colaborar, ayer dijeron que no iban a traer mercancía hasta Buenaventura, vamos a ver. Ya con ese apoyo al Gobierno le toca, porque les están tocando los talones a la economía que entra por Buenaventura”, señaló el líder de los pescadores artesanales.

Chocoanos cumplen 10 días de paro

En el departamento del Chocó el incumplimiento de los acuerdos pactados con el gobierno de Juan Manuel Santos en el 2016, pasan a grandes rasgos por tres temas: infraestructura, salud y educación. El pliego de peticiones extendido hace ya un año incluye la creación de comisiones de evaluación y seguimientos de los compromisos, la inversión en saneamiento del hospital de segundo Nivel San Francisco de Asís y la asignación del presupuesto a las vías de comunican al Chocó con el resto del país.

Este martes Contagioradio publicó una entrevista con Manuel Romaña, miembro del Foro Interétnico Solidaridad Chocó Fish, quien afirma que el paro va a continuar y mantendrán las vías terrestres y acuáticas cerradas hasta tanto no haga presencia el Presidente Juan Manuel Santos para negociar nuevos acuerdos tras el no cumplimiento de los anteriores, sumado a que la comisión presidencial que ha asistido a Chocó es la misma que ha atendido el paro en Buenaventura, y está comprobado en ambos casos que tal comisión no tiene capacidad de decisión, por eso la exigencia de negociar directamente con el primer mandatario.

Paros sectoriales

Desde el 11 de mayo la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE) entró en paro exigiendo mejoras laborales ya que no se ha cumplido a nivelación laboral y los profesores siguen percibiendo los mismos sueldos correspondientes a las tabulaciones del 2016.

Estas manifestaciones docentes reúnen exigencias frente a la política pública de educación implementada por el gobierno, que por ejemplo en Bogotá ha dejado a miles de estudiantes sin servicio de alimentación tras el cambio de las empresas privadas que proveen el servicio. Otro aspecto de la actualidad educativa es el hacinamiento en las aulas educativas y los constantes casos de corrupción y privatización de los servicios educativos, aumentos de las matrículas, entre otras acciones que hacen cada vez más exclusivo el acceso a la educación.

Por su parte, estudiantes de la Universidad Nacional sede Medellín y Manizales, también se declararon en paro el pasado 11 de mayo tras no llegar a ningún acuerdo con las directivas frente a la reforma del acuerdo al estatuto estudiantil, hecha por el Consejo Superior Universitario. Adicionalmente exigen que las directivas expongan los presupuestos e inversiones que se hacen con el presupuesto que reciben, denunciando al mismo tiempo que solo se dan 300 bonos de almuerzos y 100 para desayuno, cuando la población total esta entre 12 mil y 15 mil estudiantes.

Trabajadores del sistema penitenciario y carcelario anunciaron el 10 de mayo que no permitirán el ingreso de más internos a las cárceles ni se realizarán traslados para diligencias judiciales, solo en caso de salud, demandan la humanización del sistema para poder garantizarle a los recluidos una vida digna y un trabajo digno para los guardias.

También se registraron paros y protestas de taxistas quienes en el departamento del Valle del Cauca luchan contra trabas burocráticas que no les permite ofrecer servicios de un municipio a otro, mientras también debieron movilizarse para rechazar la implementación de sistemas como UBER que en otros países ha secuestrado el trabajo de taxistas para las franquicias.

 

(teleSUR) - ¿Por qué el paro cívico en Buenaventura?

En Buenaventura se encuentra el puerto más importante de Colombia, el 64 por ciento de su población vive en condiciones de pobreza y la tasa de desempleo es del 62 por ciento.

Suman cuatro días de protestas en la comunidad colombiana de Buenaventura. Las exigencias de este pueblo al gobierno de Juan Manuel Santos radican en declarar la zona en estado de emergencia económica, social y ecológica frente al atraso y abandono estatal.

Buenaventura posee 415000 habitantes. Ubicada en el departamento Valle del Cauca, dispone de una gran riqueza hídrica pero sus habitantes no tienen agua potable.

En esa comunidad se encuentra el principal puerto de Colombia sobre el océano Pacífico y contradictoriamente sus pobladores no tienen trabajo. Las condiciones actuales han generado protestas que demandan la respuesta de Juan Manuel Santos.

Buenaventura denuncia el abandono estatal

En Buenaventura el 64 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza y la tasa de desempleo se encuentra por el 62 por ciento, a pesar de ser una de las zonas donde más operaciones de comercio se realizan.

Hace tres años los problemas de seguridad de la comunidad llevaron a la formulación de estrategias que incluían proyectos de inversión para la ciudad y la región del Pacífico por el orden de los 600 millones de dólares, pero los bonaverenses insisten en que muchos de los problemas que denunciaron en esa oportunidad siguen iguales.

Pese al toque de queda, única respuesta del Gobierno de Colombia, los pobladores piden agua, el restablecimiento del servicio integral de salud y acceso a hospitales, oportunidades laborales y que alguien se preocupe por la inseguridad y pésimas condiciones en la que viven.

El pueblo demandan los incumplimiento de promesas hechas por el gobierno de Juan Manuel Santos y la respuesta que reciben es represión en sus manifestaciones por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de Colombia.

La respuesta del Gobierno a Buenaventura

El Gobierno de Colombia descarta la declaración de estado de emergencia de la comunidad de Buenaventura por considerar considerar que no cumplen con las condiciones especificadas por la Corte Constitucional para el uso de la medida.

Se ha limitado a reforzar la seguridad de la zona, reprimir las protestas de los habitantes y decretar desde el pasado 19 de mayo el toque de queda en la región.

El presidente Juan Manuel Santos ordenó el envío de una comisión de alto nivel para "conocer" las necesidades de esas comunidades que desde hace varios días mantienen un paro cívico por abandono del Estado.

Durante más de dos semanas se encuentran en paro cívico las comunidades del Chocó, Buenaventura y más de 80 organizaciones de la sociedad civil, en reclamo del incumplimiento de los acuerdos en materia de infraestructura y salud, logrados con el Gobierno de Juan Manuel Santos hace un año.