El día de hoy, miércoles, 25 de abril, 2018, se realizó frente al consulado de Colombia en Caracas un plantón con el fin de exigir la libertad de Jesús Santrich, así como de los más de 600 hombres y mujeres integrantes del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), que aún se encuentran en las cárceles de Colombia, en condición de prisioneros políticos, a pesar de que su amnistía fue firmada desde el 2016, en el marco del Acuerdo de Paz de La Habana.

En ese sentido en el transcurso del plantón se insistió en denunciar el incumplimiento al Acuerdo de Paz por parte del Estado colombiano, el cual ha sido la característica permanente de la etapa de pos-acuerdo.

A este constante incumplimiento estatal se le suma, como hecho que pone al borde del precipicio del fracaso al Acuerdo de Paz, la reciente detención de Jesús Santrich, quien integró la delegación de Paz por parte de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo) en La Habana, que en la actualidad hace parte del Consejo Nacional de los Comunes del partido FARC, así como de la CSIVI (Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo de Paz), y quien debía asumir en el próximo periodo una curul en la Cámara de representantes, por el departamento del Atlántico, como concertado en el Acuerdo de Paz.

Desde el partido FARC, así como otros sectores del movimiento popular colombiano e internacional, se ha denunciado que esta detención se debe a un burdo montaje judicial, o “falso positivos judicial”, como se les denomina en Colombia de manera tristemente célebre, el cual fue orquestado entre el injerencista Estado de los EE.UU. Y Colombia, dando continuidad a su histórica política de terrorismo de Estado.

Se sabe que Jesús Santrich ha sido una de las voces más rebeldes y críticas frente al saboteo que desde la institucionalidad y la derecha colombiana se le ha impuesto a la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana, y es precisamente esta voz la que se está intentando acallar a través de la detención y amenaza de extradición, en un hecho que además resulta violatorio de la ya herida soberanía de Colombia.

Para la denuncia de todo lo anterior, desde la República Bolivariana de Venezuela, se está consolidando el Comité bolivariano por la Libertad de Jesús Santrich, en el cual actualmente ya coordinan diversas organizaciones populares venezolanas e internacionalistas, entre ellas el Partido Comunista de Venezuela (PCV), la Juventud Comunista de Venezuela (JCV), la Coordinadora Simón Bolívar (CSB), las fundaciones internacionalistas Pakito Arriaran y Patria es Solidaridad, la Comuna Socialista Panal 2021, Voces antiimperialistas, el partido FARC en Venezuela, el Movimiento Continental Bolivariana (MCB), y el Frente Cultural de Izquierda (FCI), y entre las cuales se organizó dicho plantón.

Durante el mismo se dio lectura a un manifiesto que plasma las exigencias y denuncias que hace el Comité, en este caso concreto frente al consulado de Colombia en Caracas como representante del Estado colombiano en este territorio, manifiesto el cual le fue entregado por parte de dos voceros del Comité al cónsul Juan Carlos Pérez Villamizar.

Tampoco faltaron las palabras de memoria y reivindicación hacia el Comandante Hugo Chávez Frías, como referente político e histórico de la solidaridad internacional.


A continuación el comunicado íntegro:


Comunicado del Comité Bolivariano por la Libertad de Jesús Santrich


Nosotros y nosotras, organizaciones de Venezuela e internacionalistas, desde la patria de Bolívar y Chávez, convencidos de que como dijo el padre libertador: “El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad”, estamos aquí hoy para exigir al GOBIERNO COLOMBIANO y a quienes lo representan en el exterior, la libertad de Jesús Santrich, quien permanece privado de ésta, lo que se constituye en un hecho que además de ilegal, desde el punto de vista jurídico, es también un golpe político aleve, no solo contra el PARTIDO FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), sino contra el pueblo colombiano que aspira a poder vivir en un país con justicia social, en el cual la paz no sea ni entelequia ni concesión, sino el resultado de un conjunto de acciones racionalmente dirigidas a encauzar el destino de una nación sumida en una confrontación fratricida larvada, a ciencia y paciencia de quienes desde el poder han mantenido vigentes las causas que explican ésta.

No puede ser que la única posibilidad de existencia para el pueblo colombiano sea la guerra y sus horrores. Porque si bien es cierto que hoy reclamamos de manera especial la libertad de Santrich, víctima de un canalla montaje judicial, tenemos un vergonzoso catálogo de horrores, que han modelado el país con el desplazamiento interno más grande del planeta y su correlato de miles que han tenido que abandonarlo huyendo de la miseria, la persecución estatal y la guerra sucia. A todas estas gravísimas violaciones se le suma el abandono, la incuria y cuando menos la negligencia, de quienes están facultados por el pueblo para ser representado.

Millones de victimas del conflicto armado en Colombia trasiegan por el país y por el mundo a su suerte, ante la ominosa indiferencia de quienes deberían ser sus protectores, porque como diría el inmolado dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán, “en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano”. No por coincidencia, el 9 de abril pasado en la ciudad de Bogotá fue arrestado y trasladado al “bunker” de la Fiscalía Jesús Santrich, con base en la orden de un juez de Nueva York. Pocos días después fue trasladado a la cárcel La Picota. Setenta años después del asesinato de Gaitán, por cuenta de las mismas castas que han mangoneado al país desde entonces y no están dispuestas a anteponer el destino de sus gentes a sus proyectos particulares, la oligarquía en alianza con los Estados Unidos, avanza en contra del pueblo y sus más señalados líderes.

La detención de Jesús Santrich a pesar de su enorme gravedad para el futuro del proceso de Paz, no es un hecho aislado, ya que se enmarca en la estrategia de guerra judicial allí donde se erige un proceso popular, y es expresión cimera del incumplimiento por parte del gobierno colombiano de los acuerdos de La Habana, lo cuales las FARC-EP cumplieron de manera estricta. La detención de Santrich y la amenaza de extradición, es precisamente la reacción del socio leonino, que sabiendo que traicionó el pacto, debe continuar la ruta por el camino de la extorsión, el dolo, la presión, y la criminalización. El método mafioso. El proceso de paz ha sido saboteado en el Congreso, las Cortes, por los entes de control que han incumplido con los procesos de reincorporación socio-económica de los y las excombatientes, con los prisioneros políticos amnistiados de los cuales cerca de 1000 permanecen aún secuestrados por el Estado; son también expresiones de incumplimiento grave la nula adecuación de los ETCR (Espacios Territoriales para la Capacitación y Reincorporación) la liquidación de la Reforma Política, y con ello de las Circunscripciones Especiales de de Paz; en lo jurídico el desmonte de la JEP (Jurisdiccion Especial para la Paz) lo cual impidió el blindaje del proceso y posibilita falsos positivos judiciales como el construido contra Jesús Santrich y cualquier otro miembro del partido FARC, ya que si se inició con Santrich es sólo por ser éste quien más visible y esclarecidamente caracterizó el proceso de paz como fallido; no obstante el riesgo gravita sobre todas y todos los excombatientes, así el ladino fiscal exonere artificialmente a algunos, con la intención de fragmentar la unidad del partido. Mención especial merece la grave situación de inseguridad de los líderes sociales, excombatientes y familiares que ya llegan a la suma de 400 asesinatos, desde la firma del Acuerdo. Es también fácilmente reconocible las intenciones electoreras que se persiguen por parte de los politiqueros de oficio de que el falso positivo contra Santrich redunde en pro de sus candidatos a la presidencia, reduzca o elimine a los designados como senadores y representantes a la cámara por el partido FARC y termine por disgregar la lucha, dispersar en proyectos individuales a los excombatientes e impedir que el proyecto de la paz triunfe.

Es por ello que apelamos a la buena voluntad de todos los colombianos y colombianas, de Nuestra América, y del mundo, a los países garantes del Acuerdo, y a todas y todos aquellos que aspiran para si y para el mundo la utopía de vivir en PAZ CON JUSTICIA SOCIAL, para que nos apoyen en el camino para defenderla; la paz está gravemente amenazada por más de ocho bases militares en suelo colombiano y un tratado de extradición que liquida y entrega la soberanía. No es poca cosa en contra.


LIBERTAD PARA JESÚS SANTRICH, SIMÓN TRINIDAD, Y TODOS LOS PRISIONEROS POLÍTICOS EN COLOMBIA