A 38 años del homicidio de monseñor Óscar Arnulfo Romero, de El Salvador, se desconocen detalles de avances del caso o del encarcelamiento de los responsables.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue un sacerdote de El Salvador que falleció el 24 de marzo de 1980, tras recibir un disparo en el pecho por parte de Marino Samayoa Acosta, mientras presidía una misa.

El arzobispo Romero era una molestia para la dictadura militar salvadoreña que imperaba en ese entonces, ya que constantemente se oponía a los abusos, represiones e injusticias que se cometían constantemente en contra del pueblo pobre.

Sus denuncias constantes en contra de la violaciones a los derechos humanos y otras agresiones, le constaron la vida previo al estallido de la guerra civil, ocurra entre 1980-1992, que alcanzó un saldo de 75.000 personas muertas. 

Pese a que su asesinato era evidente, y a que el Vaticano concluyó -luego de desclasificar un informe- que monseñor Romero fue muerto por una conspiración, las autoridades no atendieron estas solicitudes.

Los maquinadores del asesinato fueron Roberto d’Aubuisson, responsable de dar la orden de matar a Romero; Álvaro Rafael Saravia, quien decidió cuándo y cómo sería asesinado; Mario Molina, quién contactó al francotirador y le entregó el armamento; Eduardo Ávila, propietario del arma; Armando Garay, chofer que condujo al asesino hasta la iglesia; Walter Álvarez, quién canceló los honorarios del francotirador; Mariano Samayoa Acosta, quien ejecutó el asesinato.

Saravia, Molina y Garay, lograron huir y, pese al revuelo del caso, no se conoce que avistamiento de estos, viven ocultos y nadie conoce su paradero, Acosta se cree que huyó ya que la justicia no tiene detalles de su paradero.

Por su parte, D’Aubuisson falleció de cáncer sin pagar por su crimen, Ávila fue hallado muerto en 1994, tampoco rindió cuentas por el asesinato de monseñor Romero, Álvarez falleció en 1981 tras ser secuestrado, se desconocen las causas.

El 23 de marzo de 2017, los Abogados de Tutela Legal solicitaron al Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador, que se ordenara la apertura del proceso judicial que esclarezca el homicidio y, pese a que el caso quedó abierto, la falta de acciones legales crean un marco de impunidad en torno a los hechos ocurridos el 24 de marzo de 1980.

El próximo domingo 14 de octubre, el arzobispo Romero será canonizado. Así lo anunció el papa Francisco el pasado 19 de mayo de 2018, al tiempo en que aún no existe justicia por su crimen.