Desde la firma del decreto ejecutivo que declara a Venezuela como una "amenaza", el Gobierno de EE.UU. ha sancionado sin pruebas a funcionarios del país suramericano.

El Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), liderado por el mandatario Donald Trump, incluyó al vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, en la lista de personas relacionadas al narcotráfico, las cuales son sancionadas bajo la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico (Foreign Narcotics Kingpin Designation Act).

En un comunicado publicado en la página web del Departamento del Tesoro de EE.UU., se indicó que El Aissami fue incluido en la lista de saciones de la Oficina de Control de Activos EE.UU. (Office of Foreign Assets Control) junto a Samark José López Bello, vinculado al vicepresidente venezolano.

López Bello será juzgado por supuestamente proporcionar asistencia material y financiar las supuestas actividades delictivas de vicepresidente venezolano.

En 2016, el Gobierno de EE.UU. sancionó al ministro de Interior, Justicia, y Paz, Néstor Reverol, por supuestos vínculos al narcotráfico. La acusación fue hecha un día antes de que asumiera el cargo.

Reverol afirmó que la acción forma parte “de la guerra no convencional” de EE.UU., con sectores de la derecha local, en contra de Venezuela.

En enero de este año, el Gobierno de EE.UU. renovó la "emergencia nacional" por la "amenaza inusual y extraordinaria" que supuestamente representa Venezuela para la seguridad de la nación norteamericana, medida contemplada en la Orden Ejecutiva dictada por el expresidente de EE.UU., Barack Obama.

Barack Obama argumentó el decreto ejecutivo bajo acusaciones sin fundamento contra Venezuela, como al supuesta "erosión" de garantías de derechos humanos y la "persecución" de oponentes políticos, en referencia a dirigentes de derecha, como Leopoldo López, encarcelado por ser responsable de la muerte de 43 venezolanos durante las protestas violentas desatadas como parte del plan "La salida" para derrocar a Nicolás Maduro.

El gobierno de Estados Unidos, basándose en su condición de potencia, se ha caracterizado por entrometerse en los asuntos de los países del mundo, en el caso de Venezuela ha mantenido una política hostil desde que el presidente Hugo Chávez llegó al poder para establecer la revolución socialista que actualmente es liderada por Maduro.

El Congreso de Estados Unidos aprobó el 10 de diciembre de 2014 las sanciones contra Venezuela y Obama emitió el decreto el 9 de marzo de 2015.

Gobierno condena infamia de EEUU

A través de un comunicado oficial leído ayer por la canciller Delcy Rodríguez, el Gobierno Bolivariano rechazó ayer las acciones arbitrarias del Departamento del Tesoro de los EEUU, contra el Vicepresidente Ejecutivo, Tareck El Aissami, que calificó como una infamia.

El Gobierno de EEUU incluyó el lunes a El Aissami en la lista de personas relacionadas con el narcotráfico, las cuales son sancionadas bajo la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico.

A continuación el comunicado:

“La República Bolivariana de Venezuela rechaza, condena y protesta enérgicamente las acciones arbitrarias y extraterritoriales cometidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) contra el Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela Tareck El Aissami.

Estas acciones, que pretenden validar la existencia vulgar e inadmisible de un derecho imperial, dotando de poderes policiales especiales a entidades del gobierno estadounidense, carecen de la más mínima legalidad internacional y vulneran flagrantemente el Derecho Internacional Público, la institucionalidad internacional y los principios fundamentales que rigen la comunidad de naciones, tales como el respeto a la igualdad soberana y el principio de inmunidad de los Estados, constituyendo una grave afectación y agresión contra nuestra Patria.

Constituyen además una infamia contra una altísima autoridad del Estado y constituye sin duda alguna un falso positivo contra un venezolano decente y digno, cuyas acusaciones en su contra no encuentran sustento alguno en la realidad, conforman una mentira grotesca a las que acostumbra recurrir el Imperio norteamericano para agredir y forman parte de un entramado internacional para atentar contra una alta investidura y enervar el ejercicio de sus funciones.

La agencia estadounidense, que pretende regir más allá de su ámbito territorial, actúa impunemente de la mano con la DEA, conocida ampliamente por su descarada contribución a la producción y tráfico de drogas con los carteles más connotados del narcotráfico colombiano y del mundo. Desde la culminación de las relaciones con la DEA en el año 2005, Venezuela ha logrado incautar un promedio anual de 55,7 toneladas de droga, incrementando su eficiencia en 60 por ciento, razón por la cual la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nos ha reconocido por ser uno de los seis países de mayor confiscación de estupefacientes en el mundo, y libre de cultivos ilícitos en el territorio nacional.

Venezuela es uno de los pocos países del continente que promulgó una ley para la intercepción, inutilización, inmovilización y disuasión de aeronaves que sirven al tráfico internacional de drogas, afectando a más de cien aeronaves.

El Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela es un prominente experto criminólogo, reconocido por su destacada gestión al frente de la seguridad ciudadana durante la presidencia del Comandante Hugo Chávez, por su firme combate contra el narcotráfico y el paramilitarismo colombiano, que llevó a la justicia a más de 102 capos de la droga y entregó a 21 narcotraficantes solicitados en extradición por los EE.UU.

Este ilícito internacional, cometido por agencias estadounidenses ejecutivas, es un hecho sin precedente en nuestras relaciones bilaterales. El Encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Venezuela, que ha dedicado su gestión a subvertir el orden legal y constitucional de nuestro país, intenta oxigenar a la débil y extinta oposición venezolana extremista para consumar un golpe político contra la institucionalidad democrática de Venezuela.

Con esta agresión gravísima se pretende vulnerar la esfera soberana del Estado venezolano y se violenta el derecho al honor, a la reputación, a la dignidad y a los derechos humanos del Vicepresidente Tareck El Aissami.

Es lamentable y altamente peligroso que la burocracia estadounidense, en conjunción criminal con factores violentos y extremos de la oposición venezolana, encaminen las relaciones de la nueva administración a perpetuar los errores históricos cometidos por el ex presidente Barack Hussein Obama contra Venezuela.

Somos un pueblo de paz, amantes de los principios de autodeterminación y respeto a la soberanía, así como apegados al orden y Derecho Internacional. Con la misma determinación decimos que no hemos tolerado, ni toleraremos, agresión alguna contra nuestro suelo, contra nuestro derecho a ser libres ni contra ningún hermano nacido en esta tierra de hombres y mujeres dignos y herederos de la Gloria de Simón Bolívar y Hugo Chávez”.

El Aissami reafirmó compromiso revolucionario

Ante las acusaciones del Gobierno estadounidense, el Vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, calificó ayer estas acciones como una infame agresión antiimperialista a su condición como revolucionario.

“En lo personal recibo esta miserable e infame agresión como un reconocimiento a mi condición de revolucionario antiimperialista!! VENCEREMOS”, publicó en su cuenta de twitter @TareckPSUV.

En este sentido, el Vicepresidente reiteró su compromiso con el país en recuperar la economía, así como preservar la paz.

“Concentrémonos en las prioridades del Gobierno Revolucionario: recuperación y crecimiento económico, y garantizar la PAZ y felicidad social”, manifestó.

Además exaltó en su cuenta de twitter su fervor revolucionario. “La VERDAD es invencible y veremos cómo se desvanecerá esta infame agresión. ¡Ahora con más fuerza haremos IRREVERSIBLE nuestra REVOLUCIÓN!”, escribió.