¿Qué pasaría si los fundamentalistas religiosos que colocan bombas, atropellan personas y ejecutan actos terroristas en países europeos, comenzaran a ser presentados por las agencias de noticias internacionales como héroes, personas sensibles y que se preocupan por los demás? Algo parecido está pasando en estos momentos en Venezuela: importantes agencias internacionales como Reuters, y medios de comunicación de todo el mundo (desde The Washington Post, CNN, El País de España o El Comercio de Perú) presentan como héroes y grandes luchadores a jóvenes opositores que han destruido edificios públicos y asesinado personas inocentes. Lo mismo ocurre con Oscar Pérez, piloto que protagonizó el martes pasado un ataque terrorista contra dos edificios gubernamentales, quien ahora es presentado como un “Rambo”, un “Superman” y una persona sensible, que ayuda a los niños con cáncer. ¿A qué se debe esta actitud de los medios?

La agencia Reuters ha publicado este jueves 29 de junio un trabajo especial con 23 fotografías estilo retrato, de igual número de jóvenes miembros del grupo autodenominado “La Resistencia” o “Los Escuderos”. Las 23 fotos aparecen en un paquete especial para abonados de la agencia londinense.

Las imágenes cuentan con una iluminación y estética muy profesional. Fueron realizadas por Carlos García Rawlins, fotógrafo venezolano que trabaja para la agencia desde hace varios años y de quien nadie cuestionaría la calidad de sus trabajos.

En una de las fotos, un joven esgrime un cuchillo de cazador. En otra, una muchacha porta un escudo con el lema “Miraflores en llamas”, en referencia al Palacio Presidencial venezolano, que se ve ardiendo en el dibujo hecho en su escudo.

Los clientes de Reuters son periódicos, revistas, sitios web, televisoras y medios de comunicación de todo el mundo.

El paquete de fotos ya ha sido publicado en medios como La Nación o Clarín (Argentina), El Comercio (Perú), El País (España), El Confidencial (España), La Patilla o El Nacional (Venezuela). No se pudo conocer cuánto le costaría a uno de estos medios comprar los derechos para utilizar estas fotos, lo que también depende del uso que se vaya a dar, la resolución requerida, el tipo de medio (impreso, digital…), el número de días y otros detalles. Otras agencias venden cada foto a 300 dólares, con descuentos especiales para medios que sean clientes frecuentes.

El gobierno venezolano describe a estos jóvenes como “terroristas”, y, aunque algunos lo ven como exagerado, razones no le faltan: los jóvenes recorren la difusa frontera entre manifestantes violentos y miembros de una guerrilla urbana. Usan explosivos artesanales y armas potencialmente letales. Han asesinado personas (en algunos casos tras quemarlas vivas) y han atacado edificios llenos de empleados públicos y personas inocentes. ¿Por qué una agencia de noticias británica dedica tantos recursos en lavar la imagen a este grupo de jóvenes?

¿Manifestantes?

Venezuela’s shield-bearing protesters“, es el título del álbum en inglés. En español, se traduce como: “Manifestantes venezolanos con escudos”. Pero, ¿en realidad puede considerárseles simplemente “manifestantes”?

La propia Constitución venezolana, aprobada en un referendo en 1999, señala que “los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley”. Pero las mismas fotos de Reuters muestran a un manifestante esgrimiendo un cuchillo, y a otra llamando a quemar el palacio de gobierno.

Cuando “los escuderos” llegan a las marchas en el este de Caracas, con el rostro cubierto con costosas máscaras antigas, los demás opositores los aplauden y vitorean. Generalmente llegan montados en camiones y vehículos que, minutos antes, secuestraron a algún conductor de una empresa privada o pública que cometió el error de pasar por Altamira o Chacao cuando no debía hacerlo. Se han dado casos en los que los camiones son saqueados antes de utilizarse.

La escena muchas veces se parece a la que las agencias nos dejan ver cuando el grupo terrorista Daesh, mal llamado Estado Islámico o ISIS, toma alguna ciudad en Siria o Irak, para terror de sus habitantes.

Los camiones secuestrados se usan como barricada para trancar la principal autopista de Caracas y otras arterias viales. En muchos casos, terminan destruidos. Pocos medios de comunicación señalan que los camiones y vehículos son secuestrados o robados por este grupo de muchachos opositores; tienden a no usar términos negativos contra ellos, a pesar de que, en ocasiones, también han atacado a sus propios colegas periodistas.

Los jóvenes principalmente usan armamento artesanal hechos por ellos mismos: crean una especie de granadas rudimentarias con explosivos pirotécnicos y tirro, que al estallar lanza tornillos, tuercas, clavos y piezas metálicas como si fueran esquirlas. También usan una especie de morteros que arman con tubos metálicos o de PVC, para disparar fuegos artificiales modificados y metras. Pero algunas veces se les ha podido fotografiar usando armas de fuego convencionales.

Explosivos artesanales incautados

Usan el 1 de mayo un mortero casero en los enfrentamientos contra la GNB. Foto: Reuters

Este uso de armas artesanales, pero potencialmente letales, les permite mostrarse ante el mundo como simples “manifestantes” aún cuando se comportan como combatientes, poniendo a prueba leyes, reglamentos e incluso lo que la población venezolana admitiría contra ellos, bajo los principios del uso progresivo y diferenciado de la fuerza y el respeto a los derechos humanos.

Aunque hay que acotar que, en otros países que se catalogan de “democráticos”, serían reducidos por la fuerza sin mayor discusión.

Ucrania

El paquete de fotos difundido por Reuters tiene una descripción en inglés: “Inspirándose en las revueltas ocurridas en Ucrania entre 2013 y 2014, jóvenes manifestantes venezolanos portan escudos parecidos a los Vikingos en sus batallas con fuerzas de seguridad, mirando con impaciencia una película sobre los alzamientos en Kiev“.

¿Una película? ¿Cuál será? ¿Quién la proyecta? Un artículo de Reuters también emitido el 29 de junio complementa el paquete de fotos. Señala que “adversarios del presidente Nicolás Maduro” a quienes no identifica, “han hecho exhibiciones públicas del documental de Netflix Winter on Fire“, que narra los meses de manifestaciones en Ucrania que derrocaron al presidente electo Víktor Yanukóvich.

Portada de “Invierno de fuego, la lucha de Ucrania por la libertad”, el documental de Netflix que la oposición venezolana proyecta a sus jóvenes para “motivarlos”

El artículo de Reuters se esfuerza en dejar muy bien parados a los escuderos violentos venezolanos: señala que se enfrentan de forma desigual a fuerzas de seguridad y que “sus precarios escudos no son lo suficientemente resistentes como para protegerlos de perdigones o de los chorros de agua, y menos de las balas”.

Intenta encontrar equivalentes entre Ucrania y Venezuela hasta en el número de muertos en ambos conflictos, señalando que las protestas en el país europeo dejaron unos 100 muertos, mientras que en Venezuela ya han muerto al menos 80 personas. Es una forma de decir que “la victoria ya está cerca” y levantar la moral a una oposición que confronta muchas dudas sobre la utilidad de esta “lucha”.

Generalmente las agencias internacional no dan mucha información sobre la causa de las muertes de estas personas, salvo en unos pocos casos emblemáticos. De resto, no se habla del tema.

En este caso ocurre lo mismo. Sólo dice, de forma genérica, que “muchas” de las muertes ocurren “por impactos de armas de fuego”. La gran mayoría de los lectores terminan imaginando que los casi 100 muertos que han ocurrido en Venezuela desde abril eran manifestantes inocentes, asesinados por efectivos militares o policiales. Pocas agencias especifican que la gran mayoría de los muertos no eran manifestantes, sino, en muchos casos, personas inocentes que quedaron atrapadas en medio de confrontaciones, que fueron víctimas de accidentes viales causados por barricadas o que fueron víctimas de disparos de la propia oposición.

 

Tampoco señalan que la Fiscalía, en estos momentos dirigida por una fúrica opositora del gobierno, ha detenido a todos aquellos funcionarios policiales y militares culpados de presuntamente asesinar a manifestantes (unos 19, según declaraciones dadas por la misma Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, a comienzos de junio).

Hasta los dirigentes opositores venezolanos quedan muy bien parados en el artículo, cuando los compara con sus pares ucranianos. “En Venezuela (…) los principales líderes de la oposición marchan junto a los jóvenes venezolanos, mientras que en Ucrania se criticaba la poca participación de la oposición”.

El artículo de Reuters concluye que los opositores tienen que pasar a una nueva etapa en la que ocupen posiciones día y noche, como en Ucrania. “Los manifestantes del país eslavo se mantuvieron día y noche en condiciones climáticas adversas, mientras que en Venezuela las protestas terminan casi siempre al caer la noche y, cuando llueve, disminuye visiblemente la participación (…) Es hora de llevar las protestas a otro nivel, pero tenemos que estar organizados si vamos a tomar las calles día y noche, si realmente se trata de un país sin retorno”, dice el artículo citando a Hans Wuerich, activista opositor que ganó fama al desnudarse en una protesta.

¿Es ese el nuevo plan de la oposición? Sólo el tiempo lo dirá.

Lavan la imagen del autor de ataque terrorista en helicóptero

El anterior no es el único lavado de imagen de autores de ataques terroristas, para tratar de minimizar sus acciones. El pasado martes, un efectivo de la policía científica venezolana (Cicpc, Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas), de nombre Oscar Pérez, junto a otras dos personas, robaron un helicóptero del cuerpo policial y, desde él, hicieron un ataque armado contra los edificios del Ministerio de Relaciones Interiores y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ambos en el centro de Caracas.

Contra el primer edificio se realizaron numerosos disparos. Contra el TSJ lanzaron cuatro granadas, de las cuales estallaron tres. No hubo muertos ni heridos, pero en ambos edificios había decenas de personas en ese momento: en el primero, se efectuaba un agasajo a comunicadores sociales con motivo del Día del Periodista. En el TSJ se realizaba, hasta unos minutos antes del ataque, una jornada de atención social en su patio.

Además, en ambos lugares había trabajadores en las oficinas, en algunos casos con niños, que sus padres llevan al trabajo debido a que hay vacaciones escolares. Los testimonios de estos trabajadores revela la desesperación que vivieron.

Oscar Pérez dejó, además, un mensaje grabado en video en su cuenta Instagram, en el cual se proclamaban “Guerreros de Dios”, exigía la renuncia de Nicolás Maduro, de su gabinete y la realización de elecciones generales.

Un evento parecido se catalogaría como un “ataque terrorista” en cualquier país del mundo. En Venezuela, su gobierno no dudó en llamarlo así. Pero los medios de comunicación venezolanos e internacionales tomaron una actitud radicalmente opuesta: la de presentar a Oscar Pérez como un personaje positivo.

A nadie en Venezuela se le ocurriría minimizar los ataques terroristas cometidos recientemente por fundamentalista religioso en países europeos, sin importar los problemas que haya en sus propios países. Pero la prensa de Venezuela y Estados Unidos sí se empeña en presentar a Oscar Pérez, uno de los autores de un ataque terrorista contra dos instituciones públicas, como un héroe.

Algunos medios decidieron restarle importancia. Para The Washington Post no se trató de un ataque terrorista, sino de “un vuelo en protesta contra Maduro”.

“Helicóptero usado en vuelto de protesta contra Nicolás Maduro, eleva las tensiones en Venezuela”, dice un titular de The Washington Post

Una gran cantidad de medios tomaron el camino de presentar a Pérez como un héroe, un “Rambo” venezolano o un James Bond, aprovechándose de que fue protagonista de una película hace pocos años.

“Oscar Pérez, un piloto de película”, es el titular que escogió El País de España para reseñarlo.

Otros medios, como CNN en Español, Euronews, El Correo, Diario Registrado o TSF (Portugal), lo compararon con James Bond, Rambo o Superman.

En prácticamente todos los medios de comunicación venezolanos se ha repetido hasta la saciedad la sentimental historia según la cual el efectivo de la policía científica, durante un operativo, conversó con un niño que vivía en la calle, quien le decía que, al crecer, quería ser “un pran” (término en Venezuela usado para describir a los jefe de bandas criminales), porque eso le permitiría tener carros, mujeres y vivir como él quisiera. Los medios señalan que esto cambió la vida de Pérez, quien estableció una fundación y comenzó a grabar cortos televisivos “sembrando valores” para intentar cambiar esa realidad. Señalan que él protagonizó la película “Muerte Suspendida” para transmitir valores positivos para la juventud.

La película fue estrenada en 2015 y contó con la dirección de Oscar Rivas. Nadie señala que contó con financiamiento parcial del propio estado venezolano.

Esta operación de lavado de imagen hacia Pérez fue llevada a los extremos por el diario venezolano El Nacional, intentando mostrarlo como un filántropo que se preocupa por ayudar a los niños enfermos.

 


Así lo describe Oscar Rivas, director de la mencionada película, en un artículo del diario El Nacional titulado “Óscar Pérez ayudaba a los niños necesitados”, publicado el 30 de junio:

“Yo le digo que nació con un objetivo en la vida, que es apoyar a la gente necesitada. Siempre realizaba cosas positivas. Estaba pendiente de que ningún niño de la calle pasara hambre, que ninguno estuviera mal. Hizo varios cortometrajes para concientizar a la ciudadanía en cuestiones de tránsito, comportamiento común (…) un poco para recuperar los valores que se pierden en nuestro país. Ese es el trabajo que viene haciendo Óscar”.

El Mundo y El País también reseñan su posición como persona que ayuda a los niños enfermos.


El diario opositor El Carabobeño también reprodujo un cable de la agencia francesa AFP, que muestra cómo la delincuencia había afectado a Pérez al quitarle un hermano y haberle secuestrado a un hijo. Un obvio intento de generar empatía y comprensión hacia el autor de un acto terrorista, que ha sufrido muchos de los males que también han afectado a la gran mayoría de los venezolanos, pero decidió hacer algo al respecto.

El que medios de comunicación venezolanos e internacionales se cuadren con la lucha de la oposición venezolana, es algo que se ha venido denunciando prácticamente desde los primeros años de la revolución bolivariana iniciada por Hugo Chávez.

- Los medios fueron protagonistas del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, al señalar falsamente que “pistoleros chavistas” asesinaron a marchistas opositores indefensos, lo que justificaba el arresto del entonces Presidente venezolano.
- Luego, cuando Chávez retornó al poder, los medios duraron meses señalando que tal golpe no había existido, sino que ocurrió un “vacío de poder” y que “militares preñados de buenas intenciones” ocuparon el poder al no haber figuras políticas que así lo hicieran.
- En septiembre de 2002, se cuadraron con militares insubordinados que se alzaron en la plaza Altamira, en el este de Caracas, haciendo transmisiones permanentes desde el lugar por varios meses.
- Y luego, cuando ocurrió el paro petrolero y empresarial de diciembre de 2002, los medios fueron sus co-protagonistas al suspender toda su programación de entretenimiento y dedicar la totalidad de su programación a incentivar a la gente a ir a la calle a derrocar al gobierno.

Y así los medios continuaron apoyando la lucha de la oposición venezolana contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro desde 2003 hasta 2017. Resumirlo aquí requeriría, tal vez, cientos de párrafos.

Pero esta tampoco es la primera vez que se lava la imagen de terroristas venezolanos que colocaron bombas y explosivos, hasta hacer que la opinión pública olvide sus crímenes y los termine considerando como héroes y grandes luchadores.

Terroristas venezolanos convertidos en héroes: ya pasó en 2003

El 12 de abril de 2003 explotó un artefacto explosivo en el edificio Caracas Teleport en Plaza Venezuela, donde funciona una de las dos sedes en la capital venezolana del Consejo Nacional Electoral (CNE) y donde, en aquel momento, se reunía una Mesa de Negociación y Acuerdos entre el gobierno y la oposición, auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Por ese suceso y otros atentados contra la embajada de España y el Consulado de Colombia en Caracas, el Ministerio Público libró una orden de detención en noviembre de 2003 contra los militares José Colina Pulido y Germán Rodolfo Varela por “la presunta comisión de uno de los delitos contra las personas, contra el orden público y contra la conservación de los intereses públicos y privados”.

Ambos huyeron a Estados Unidos. Colina y Varela fueron detenidos por solicitud de los organismos competentes en Venezuela, pero de inmediato fueron representados por el abogado Matthew Archambeault, que defendía también al terrorista internacional Luis Posada Carriles, sin duda alguna el máximo ejemplo de un terrorista latinoamericano convertido en héroe.

Posada es un exagente de la CIA de origen cubano, quien confesó ser el autor intelectual del atentado contra el Vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976, que dejó 73 personas inocentes muertas. Actualmente vive en Miami, protegido por el gobierno estadounidense, y es considerado por el exilio cubano como un héroe.

Respecto a los venezolanos Colina y Varela, la Agencia Norteamericana de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) descartó los cargos contra ambos a solicitud del propio Departamento de Estado norteamericano. Solicitaron asilo político y fueron liberados del centro de Detención de Krome en abril del 2006.

En la actualidad Colina dirige una organización, “Grupo Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex)”, que recibe dólares del Senado norteamericano para recibir en Estados Unidos a venezolanos autodeclarados “exiliados” o “perseguidos políticos”. Es entrevistado frecuentemente en las televisoras de Miami, aparece con mucha frecuencia en los programas de televisión de Patricia Poleo e incluso en CNN en Español.

El pasado mes de abril, Colina condecoró a Luis Almagro, secretario general de la OEA y fúrico oponente al gobierno de Nicolás Maduro, en un acto público.

José Colina (izq.) y Luis Almagro. Foto: El Nuevo Herald

Germán Varela vive protegido en Estados Unidos y es entrevistado frecuentemente por CNN en Español como “experto en seguridad”, dado su pasado como teniente de la Guardia Nacional venezolana. La más reciente entrevista ocurrió en el programa “Conclusiones” de Fernando del Rincón el pasado 11 de abril.

Luego de una prolongada operación en la que se les hizo ver como perseguidos políticos del gobierno venezolano, ya prácticamente nadie recuerda el pasado de Colina y Varela, ni la colocación de bombas de la que ambos están acusados.

¿Ocurrirá lo mismo con Oscar Pérez? A nadie le extrañaría que el actual prófugo de la justicia venezolana pronto aparezca en Estados Unidos y se convierta en el nuevo líder del mal llamado “exilio” venezolano en Miami, que pronto olvidará las vidas que él puso en riesgo durante sus peligrosos ataques a instituciones públicas. ¿Lo veremos protagonizando películas al lado de La Roca o Vin Diesel, o finalmente se impondrá la justicia? Sólo el tiempo lo dirá.