Hace 25 años oficiales de alto rango de la FANB junto a civiles se alzaron contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Los efectos del sistema neoliberal impulsado por gobiernos de los partidos Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), que se alternaron el poder entre 1958-1998, arreciaron en la década de 1990 con el incremento de los niveles de pobreza y omisiones de las demandas populares.

En aquel decenio, el 5,2 % de los niños entre 7 y 12 años no iba a la escuela, mientras que el 17 % de los hogares estaba en hacinamiento crítico, porcentajes que reflejan la situación de un país donde cerca de la mitad de su población vivía en pobreza.

Ante ese panorama, en 1992 dos episodios revivieron la avanzada popular que, con indignación, se manifestaba en contra de la crisis del sistema político. Una, la del 4 de febrero, y la otra, la del 27 de noviembre, de la cual se cumplen este lunes 25 años.

La primera fue un alzamiento militar liderado por el Comandante Hugo Chávez para devolverle la dignidad a un pueblo que se encontraba sumido en la desesperanza y la orfandad, y la segunda fue gestada por un grupo denominado Movimiento Cívico-Militar 5 de Julio, integrado por oficiales de alto rango de todos los componentes de la Fuerza Armada Nacional de entonces y civiles de diferentes organizaciones sociales revolucionarias que luchaban contra el gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez.

El Distrito Capital fue el epicentro de la rebelión que se extendió también a los estados Miranda, Aragua y Carabobo. En la génesis de los acontecimientos se encontraba la crisis de dos instituciones que hasta la fecha habían sido sinónimo de la estabilidad democrática: los partidos políticos y la Fuerza Armada Nacional.

Entre los protagonistas de la rebelión destacan nombres como los de los contralmirantes Hernán Grúber Odremán, Luis Enrique Cabrera Aguirre, Francisco Visconti Osorio y los partidos políticos Bandera Roja y Tercer Camino.

Acontecimientos de la rebelión

Todo comenzó a las 4:30 de la mañana de aquel 27 de noviembre. El referido movimiento tomó bastiones de la capital y Miranda. Media hora después, despegaron una decena de aviones militares desde el estado Aragua hacia distintos puntos del país, dos de los cuales fueron derribados. Una de las unidades se estrella en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada en la urbanización La Carlota.

A las 6:30 de la mañana, Pérez se dirige al país por Televén. Denominó la situación como “un coletazo del 4 de febrero”, y anunciaba el control y la detención de los rebeldes.

Al mismo tiempo las calles de la nación mostraban una cara distinta. El pueblo resistía en contra del gobierno, que se aferraba al poder con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos. La represión dejó, según cifras oficiales, 171 asesinados, mientras que otras dan cuenta de un número mayor a los 300.

En la noche, aunque la situación se encontraba controlada en el plano militar, se reportaron enfrentamientos entre la policía y civiles en las parroquias caraqueñas de Caricuao y 23 de Enero.

500 oficiales y suboficiales fueron arrestados tras los acontecimientos junto con 800 soldados sin rango y 40 civiles; no obstante, solamente 196 personas, entre civiles y militares, fueron llevadas a un tribunal militar, incluyendo a un grupo que huyó a Perú, pidiendo asilo político, y se les abrió un proceso en su ausencia. De estos, 97 fueron condenados y el resto absueltos.

Unas semanas después, la Corte Suprema de Justicia anuló los juicios y dentro del período de un año, todos los implicados ya habían sido liberados por los gobiernos de Ramón J. Velásquez y Rafael Caldera, reseñó AVN.

La historia de la aviación venezolana se bifurca en dos tiempos marcadamente diferenciados: aquellos días en los que el componente militar cometía las más deleznables atrocidades contra el pueblo rebelde ante el status quo impuesto por la democracia representativa y la más reciente fase de la historia contemporánea de nuestra Patria en la que la Fuerza Aérea salió en defensa del pueblo que se rebeló contra el paquetazo neoliberal de Carlos Andrés Pérez.

Patria nueva

El Comandante Hugo Chávez subrayó en varias opotunidades que el 27 de noviembre de 1992 fue la fecha del parto de la Patria nueva, bolivariana y socialista.

“El 27 de noviembre de 1992 fue una acción infructuosa desde el punto de vista militar, pero una acción grandiosa que demostraba, echaba en cara al mundo entero, que el régimen puntofijista estaba real y verdaderamente herido de muerte, sus días estaban contados; los contralmirantes Grúber Odremán y Cabrera Aguirre, el general Visconti Osorio, el coronel Castro y el mayor Salima Colima, fueron los patriotas que encabezaron este segundo levantamiento contra Carlos Andrés Pérez. Tuvieron el valor y la dignidad de no ser cómplices de aquella dictadura con careta democrática”, afirmó en un artículo publicado en 2010 con la que conmemoraba la fecha histórica.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, también ha resaltado en innumerables oportunidades la importancia de los acontecimientos de 1992.

Para Maduro ese día la aviación nacional nació con un “acumulado moral de juventud y anidó en el alma de la joven oficialidad para incorporarse al clamor del pueblo”.
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Día de la Aviación

Hoy se celebra en Venezuela el 97 aniversario de la Aviación Militar Bolivariana (AMB) y los 25 años de la rebelión cívico-militar de 1992, momento histórico en el cual la Fuerza Aérea junto al pueblo se rebelaron contra el paquetazo económico de Carlos Andrés Pérez. El decreto de creación de la AMB fue emitido porJuan Vicente Gómez el 17 de abril de 1920. En 2010, mediante decreto promulgado por el presidente Hugo Chávez se estableció el 27 de noviembre como Día de la Aviación Militar Bolivariana, en homenaje al 27 de noviembre de 1992, primer combate aéreo en la historia del país, que impulsaron militares patriotas para recuperar la dignidad del pueblo y continuar el camino del proceso revolucionario, que comenzó con la rebelión del 4 de febrero de ese año.