Con una ofrenda floral ante el sarcófago del Libertador fue conmemorado en el Panteón Nacional el Día de los Mártires Revolucionarios, representados en las figuras de Argimiro Gabaldón, Fabricio Ojeda y César Rengifo, cuyos cuerpos reposan en este recinto sagrado dedicado a los grandes hombres y mujeres de la patria.

El homenaje a los mártires revolucionarios se celebra cada 21 de junio, fecha en que fue asesinado Fabricio Ojeda en los calabozos del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Armada (SIFA) en 1966. Ayer se cumpĺieron 52 años de la muerte de quien presidiera la Junta Patriótica luego de la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez en 1958.
Al acto, promovido por el Ipasme, el Centro Nacional de Historia y la Fundación Contralmirante Manuel Rodríguez Ponte, asistió un numeroso grupo de excombatientes guerrilleros que participaron en la insurgencia de los años 60 y 70 del siglo pasado contra la democracia “puntofijista”. Con ellos estuvieron familiares y descendientes, amigos, dirigentes políticos y activistas de izquierda. Entre los presentes estuvo Rogelio Polanco, embajador de Cuba en Venezuela.

Algunos de los combatientes, muchos de ellos de cabellera canosa, otros apoyados en bastones o caminando del brazo de familiares, recordaron sus años de presidio en los calabozos del Cuartel San Carlos. “Aquí está el reservorio moral de la patria. Tanta dignidad junta”, dijo el animador del acto.

Gloria Martín, cantautora insignia de la música rebelde de aquella época, confesó que cada vez que acudían al cementerio se encontraban con una triada formada por las tumbas de Argimiro Gabaldón, Fabricio Ojeda y Jorge Rodríguez, y señaló que era tiempo de completar esa trilogía en el Panteón Nacional llevando los restos de Jorge Rodríguez, asesinado el 25 de julio de 1966 en los sótanos de la Disip.

Familiares de los hermanos Rafael Bottini Marín y Federico Bottini Marín, asesinados en los años 70 del siglo pasado por las fuerzas represivas al mando de Luis Posada Carriles, llevaron las cenizas de estos dos jóvenes primero al Panteón, luego al Cuartel San Carlos. Allí se recordó la memoria de ambos. Igualmente se llevaron las cenizas de Eduardo Sanoja, exguerrillero fallecido recientemente, quien fundara una escuela de garrote en el estado Lara. Ayer, tanto en el patio del Panteón como en el cuartel, se hizo una exhibición de esta “pelea” de garrote que en el estado Lara forma parte de las tradiciones locales.

Humberto Vargas Medina, miembro de la Fundación Contralmirante Manuel Ponte Rodríguez, expresó que tanto Argimiro Gabaldón como César Rengifo y Fabricio Ojeda representan a todos los caídos en la lucha por la liberación nacional y la construcción del socialismo.