presos paraguayosCampesinos que llegaron a Argentina a pedir asilo político y de manera cruel fueron ilegalmente apresados durante años y luego extraditados a las cárceles paraguayas.

¡Cómo me cuesta escribir estás líneas! A pesar de que la escritura siempre me alivia y me hace sentir bien, esta vez siento una sensación de ahogo en la garganta y de angustia en los ojos que no puedo terminar de entender. Hace más de una semana y media que doy vueltas con los libros subrayados y los materiales en la mano, los llevo, los traigo, los vuelvo a llevar y no puedo escribir. Les había prometido a los familiares de los presos paraguayos publicar sobre el reciente encuentro que tuvimos en la cárcel de Asunción, pero hay algo que me traba. Y encima ayer, mientras intento escribir en solidaridad con mis amigos y compañeros prisioneros en Paraguay, veo a medio metro cómo se lo llevan preso a Fernando Esteche, ante la bronca de su esposa que desesperada golpea el auto policial con los ojos enrojecidos por las lágrimas, rodeados ambos de centenares de militantes argentinos y argentinas de las tribus populares y tendencias políticas más variadas, desde las más institucionales hasta las más radicalizadas.